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Pensamiento Heurístico para la Sociedad del Conocimiento

 
Benito Guillén Niemeyer
Dr. en Pedagogía. Profesor. FFL. UNAM
bguillen@ciap.com.mx

 

Introducción
El desarrollo de nuevos conceptos como es el de sociedad del conocimiento o su denominación en inglés knowledge society surgen como un reflejo de una nueva realidad o bien como una intención de orientar una realidad que parece inminente en el futuro. En sus orígenes este término surgió quizá, como una intención para explicar una tendencia irreversible del comportamiento social, hoy podemos decir que corresponde a la descripción de un hecho social.

El constructo acuñado a partir del análisis de las condiciones sociales y económicas, del análisis epistemológico y de las derivaciones de un constructo anterior “sociedad de la información”, permiten incorporar válidamente al lenguaje de las ciencias sociales y específicamente al lenguaje pedagógico el término sociedad del conocimiento, como referente a un proceso que se presenta como emergente para entender las nuevas condiciones en que se dan los procesos educativos y sociales.

Sin embargo, tanto el acceso a la información como a la construcción del conocimiento, en un mundo globalizado y de marcada influencia neoliberal que origina desigualdades, así en el terreno de las naciones como al interior de las sociedades nacionales, representa un problema de generalización ya que la desigualdad establece serias diferencias en estos procesos —entre países ricos y países en desarrollo— y entre reducidas poblaciones privilegiadas y amplios sectores de la población desfavorecidos y en lacerantes condiciones de pobreza y marginación.

No obstante lo anterior, la discusión no está concluida ¿realmente nos encontramos ante una nueva forma de percibir la realidad? ¿sociedad de la información y sociedad del conocimiento son una correcta conceptualización del momento actual o de una transición social? ¿estos constructos poseen la fortaleza epistémica para enriquecer el acervo científico? Derivados de la incorporación de la tecnologías de la información a la vida cotidiana y de cambios acelerados en todos los órdenes de la vida, originan estos cuestionamientos a los que, desde luego, sería demasiado pretensioso dar respuesta en este trabajo.

En esta participación pretendo exclusivamente presentar una forma de razonamiento que se vincula estrechamente con el manejo de la información y la consecuente construcción de conocimiento: la heurística, como una forma de pensamiento que acerca estos dos conceptos y puede coadyuvar a encontrar una dirección para la construcción de la sociedad del conocimiento en el proceso educativo, particularmente en el nivel superior.

No obstante que el objeto de este trabajo es la educación superior, queda una gran preocupación por los niveles de educativos medio y básico, ya que ahí es donde deberíamos emprender la tarea educativa que contribuya efectivamente a la reducción de las desigualdades y la apertura de oportunidades de desarrollo. Quizá algunas de las ideas aquí expresadas puedan servir para ello.

Iniciaremos el planteamiento con una breve distinción entre sociedad de la información y sociedad del conocimiento, entre otras razones porque mucho se ha escrito sobre el tema; posteriormente caracterizaremos a la heurística, su papel en el proceso educativo y finalmente el impacto que considero tiene esta forma de abordar el conocimiento en el contexto actual, antes mencionado.

Sociedad de la información y sociedad del conocimiento
Estos términos aparecen en la discusión del desarrollo social y económico en la segunda mitad del siglo XX. Autores como Peter Drucker, Robin Mansell, Rico Sther, Manuel Castels, entre otros, han hecho aportaciones significativas a la comprensión de estos fenómenos en el marco de la globalización. Una primera cuestión es determinar qué distingue ambos conceptos; la distinción está asociada con su propia definición ordinaria.

Así, la sociedad de la información se conceptualiza por la gran influencia que ejercen las tecnologías de información y comunicación (las denominadas TICs) y el cúmulo inmanejable de información que se pone al alcance de los usuarios de esas tecnologías. Sin embargo, el acceso a la información no constituye construcción de conocimiento y, mucho menos, capacidad para resolver un problema concreto, sea éste de la vida cotidiana o de aspectos especializados como los correspondientes al ejercicio de una profesión.

¿Qué significa la información sin conocer el empleo que puede hacerse de la misma? No se trata de privilegiar una visión utilitaria; valiéndonos de una analogía diríamos, de qué sirve la harina de maíz si no se sabe hacer tortillas, la harina se vuelve inútil aunque se tengan toneladas de ella; en cambio el conocer que la harina de maíz adecuadamente mezclada con agua y cocida bajo ciertas condiciones sirve para hacer tortillas, es un conocimiento indispensable para ciertas sociedades, contribuyendo a resolver una necesidad básica, independientemente de que su empleo cotidiano se constituya en una técnica que alivia necesidades de amplios sectores de la sociedad.

Información bajo ninguna circunstancia puede confundirse con conocimiento; por ello los constructos de “sociedad de la información” y “sociedad del conocimiento” adquieren connotaciones sustantivamente diferentes, es imposible confundirlos y considerarlos equivalentes; por definición tanto simple como epistemológica adquieren significados claramente diferenciados. Una vez más, la información es uno de los insumos que permite realizar procesos cognitivos complejos para producir conocimiento. Pueden verse las coincidencias de esta postura con la teoría de sistemas postulada por Bertalanffy. La información, desde esta óptica, es considerada una condición necesaria pero no suficiente para la generación de conocimiento.

La sociedad del conocimiento se caracteriza por la prevalencia y uso intensivo de las tecnologías de información y comunicación, tendentes a la construcción y generación de conocimiento, adquiriendo éste valor de cambio, relevancia económica, fuente de poder y ausencia de nacionalidad. Situación que en si misma es novedosa en el desarrollo de la civilización.

El conocimiento siempre se había considerado un bien social que no representaba un valor económico, es en la sociedad posmoderna y globalizada que éste representa un valor y significa una variable relevante en la actividad económica de la sociedad actual.

Así, sociedad del conocimiento no sólo hace referencia al cúmulo de conocimiento que producimos en la sociedad contemporánea, además se refiere a la relevancia económica que ha adquirido el conocimiento, particularmente en un mundo global y postindustrializado. Pero, en mi opinión, lo más relevante de la sociedad del conocimiento es un entramado conceptual que se nos presenta para poder atender y dar solución, no sólo a los problemas intelectuales o académicos, si no a toda clase de problemas de la vida cotidiana, de la vida profesional, de la vida productiva y, sobre todo, de la vida social.

Heurística
El tema de la heurística, además de complejo es amplio, por lo que en este trabajo me limitaré a enunciar un concepto que de manera operativa nos puede ser útil para establecer la relación entre la sociedad del conocimiento y el pensamiento heurístico.

Siguiendo a Mauricio Beuchot entendemos que heurística en su acepción etimológica “viene de heu y rein lo cual significa correr bien; acepción aledaña a la de método: methodos, es decir, atravesar un camino. La heurística ayuda a recorrer bien el camino metodológico, a discurrir bien”.1

La heurística es una parte del método, pero anterior a él, es una forma de pensamiento creativa y por ello no corres-ponde directamente a la racionalidad de la ciencia, pero es necesaria para el proceso racional del quehacer científico. La idea de anterior no adquiere aquí el significado de un punto previo en el tiempo, sino más bien se refiere a la permanente actitud inquisitiva que realiza el sujeto frente al objeto de conocimiento y a la forma de enfrentarlo, es decir al método, un proceso “paralelo” a toda la racionalidad científica.

Polya2 propone una forma de enfrentar las diversas situaciones cognitivas a partir de la identificación y planteamiento acertado de problemas, a este proceso lo caracteriza como razonamiento heurístico, preguntarse de manera permanente y de forma pertinente sobre lo que se pretende conocer y como conocerle, sería la característica principal de todo razonamiento heurístico.

La actitud inquisitiva, el formular las preguntas adecuadas y el plantear con precisión los problemas, son las características básicas del pensamiento heurístico. “Si no se pregunta no se experimenta curiosidad, ni perplejidad. Hay que dejar que las preguntas afloren, aclararlas y luego hacer otras.”3 Así pues, para el sujeto “la pregunta es un recurso que incita a la actividad intelectual desde una perspectiva cognitiva y metacognitiva […] que reclama la participación y empleo no sólo del conocimiento ya adquirido, sino además de la construcción de nuevo conocimiento o relaciones conceptuales no preestablecidas y apoyándose en esa relaciones haga uso de habilidades procedimentales.”4

Así, para los propósitos del presente trabajo, entendemos la heurística como la actividad intelectual creativa que acompaña al proceso de conocimiento racional, que parte de preguntas originales y plantea adecuadamente los problemas de conocimiento para enfrentarlos de forma precisa y pertinente al momento cognitivo. Actividad que no necesariamente se enmarca en los límites de la lógica formal, sino que más bien se sustenta en una forma de razonamiento original e inesperada. No brinda soluciones racionales a los problemas, se aproxima a ellos mediante la paradoja o la analogía, de tal manera que el proceso de conocimiento sea único y original. Desde luego que parte de conocimiento, pero éste es mínimamente necesario para asumir una postura inquisitiva. Una forma de pensamiento que contribuye a la construcción de conocimiento.

Finalmente, la heurística no se contrapone con el método o métodos de generación del conocimiento, ni atenta contra la autonomía de cada disciplina en particular; por el contrario —como hemos expuesto— una vez realizada la fase creativa se procede a la fase racional, este primer razonamiento orienta y da certeza al proceso de conocimiento e incluso contribuye a su riqueza.

Heurística y sociedad del conocimiento
Si el sustento de la sociedad del conocimiento es el conocimiento mismo y el empleo y valor que este adquiere en este contexto social, y si la heurística es una herramienta valiosa para adquirir el conocimiento, es evidente su relación y más aún tratándose de procesos formativos en el nivel superior.

El acceso al conocimiento que implica una disciplina, sea esta de la naturaleza que sea, es imposible en esta época, ya era así desde la época clásica, más aún en nuestros días en que la explosión del conocimiento es geométrica y por lo tanto inalcanzable para cualquiera, prácticamente es imposible que alguien sepa todo de algo.

Sin embargo, el propio desarrollo del conocimiento hace que surjan nuevos y muy variados problemas que, en el terreno de las profesiones, hacen que tengamos áreas emergentes por atender de manera prioritaria. Cómo formar a los estudiantes del nivel superior para que sean capaces de enfrentar los nuevos retos que les presenta la situación actual, es la cuestión relevante.

Sin duda y ante la imposibilidad de abarcar la totalidad del conocimiento, la mejor manera es sentar bases sólidas en los principios fundamentales de las ciencias y despertar un pensamiento heurístico que les permita hacer las preguntas adecuadas y plantear correctamente los problemas para allegarse la información y construir el conocimiento para dar respuesta a la realidad que enfrentan.

La heurística reclama intuición, creatividad y capacidad de inquirir sobre el objeto de conocimiento, exige un bagaje conceptual para entender la naturaleza del problema y para identificar al mismo, pero no brinda la solución, es el pensamiento racional que basándose en esos elementos construye las mejores formas de enfrentar y resolver el problema.

Resulta paradójico que en una sociedad donde se cuestiona el valor social y humano del conocimiento científico5, ahora se torne éste un valioso elemento de desarrollo y alto aprecio, no podría ser de otra manera, señala Holton “Para sobrevivir y progresar la Humanidad nunca puede saber demasiado […] El género humano ha recibido su mente para que pueda descubrir dónde está, qué es y quién es, y cómo puede asumir la responsabilidad de sí mismo que es la obligación principal que se contrae al obtener conocimiento.”6

Para concluir: el desarrollo del pensamiento heurístico es una alternativa, desde mi punto de vista una de las más valiosas, para formar a los individuos que deben enfrentar los retos y dinámica que impone la sociedad del conocimiento. Incluso me atrevo a aventurar la hipótesis, que en breve tiempo veremos desaparecer las profesiones tal como las concebimos en la actualidad, pronto estaremos formando individuos capaces de plantear y resolver problemas en áreas no delimitadas de conocimiento.

Sujetos con intuición y creatividad que sean capaces de preguntarse sobre la realidad sobre la que desean incidir, con suficientes elementos para identificar los problemas y con las herramientas para acceder al conocimiento para dar las mejores respuestas a esos problemas es lo que reclama hoy la sociedad y lo exigirá en el futuro. No se trata de desechar la sabiduría o la sobre especialidad en un área determinada del saber, siempre será importante, pero aún ahí la heurística servirá para aquellos que se focalizan sobre aspectos particulares de una disciplina.

 
   
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