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En nuestros días el conocimiento ocupa un lugar central como factor de progreso de una nación y de su bienestar social. Un elemento esencial de las sociedades del conocimiento su capacidad para identificar, producir, transformar, difundir y utilizar la información con la intención de crear y aplicar nuevos conocimientos para el desarrollo humano.
A lo largo de la historia han existido organizaciones e instituciones dedicadas a la creación y difusión de conocimientos, desde las corporaciones de la Edad Media hasta las grandes organizaciones de nuestros días. En las últimas décadas, ha sido evidente una aceleración sin precedente del ritmo de creación y acumulación en la producción de conocimientos, concomitante a su transitoriedad. Esta tendencia se plasma particularmente en un marcado progreso científico y tecnológico.
Los profundos cambios de la tecnología, entre ellos, la evolución de las computadoras, los teléfonos celulares y la Internet, condujo a Manuel Castells a considerar que estaba ingresando a una nueva etapa humana, la Era de la información o Revolución Informacional, por su parte, Peter Drucke concibió su evolución hacia la Sociedad del Conocimiento.
Drucker, distingue la “información” del “conocimiento”, poniendo énfasis en la capacidad de interpretar y usar la información de manera pertinente, para él, la “sociedad del conocimiento” implica la posibilidad de una gran mayoría de los seres humanos de tener “igualdad” de oportunidades educativas para procesar la información disponible, “con espíritu crítico”.
Castells considera que la “era de información” se caracteriza por estar centrada en las tecnologías digitales de información y comunicación vinculadas con una estructura social en “red” en los diferentes aspectos de la vida humana a nivel planetario, lo cual conduce al fenómeno de globalización. Sostiene, además, que el proceso de globalización amenaza con hacer prescindibles a los pueblos y países excluidos de las redes de la información, como también, considera que la ciencia y la tecnología, utilizadas racionalmente, irán solucionando problemas que aquejan a la humanidad.
La noción de sociedad del conocimiento (knowledge society) surgió hacia finales de los 90 y es particularmente empleada en medios académicos, como alternativa de algunos a “sociedad de información”.
El conocimiento debe distinguirse de la información. “Poseer conocimientos, sea en la esfera que sea, es ser capaz de realizar actividades intelectuales o manuales. El conocimiento es por tanto fundamentalmente una capacidad cognoscitiva. La información, en cambio, es un conjunto de datos, estructurados y formateados pero inertes e inactivos hasta que no sean utilizados por los que tienen el conocimiento suficiente para interpretarlos y manipularlos”.
El Director General de la UNESCO, Koichiro Matsuura, ha expresado sobre las sociedades del conocimiento y las repercusiones de las tecnologías de la información y la comunicación lo siguiente: “Creemos que el uso del concepto de ‘sociedades del conocimiento’ es preferible al de ‘sociedad de la información’.” El concepto de ‘sociedades de conocimiento’ tiene en cuenta que la actividad humana es creativa y genera pluralidad y diferencias en sus diferentes expresiones”.
Así mismo, Abdul Waheed Khan, Subdirector General de la UNESCO para la Comunicación y la Información, sostiene:
“La sociedad de la Información es la piedra angular de las sociedades del conocimiento. El concepto de “sociedad de la información”, a mi parecer, está relacionado con la idea de innovación tecnológica”, mientras que el concepto de “sociedades del conocimiento” incluye una dimensión de transformación social, cultural, económica, política e institucional, así como una perspectiva más pluralista y desarrolladora. El concepto de “sociedades del conocimiento” es preferible al de la “sociedad de la información” ya que expresa mejor la complejidad y el dinamismo de los cambios que se están dando. […] el conocimiento en cuestión no sólo es importante para el crecimiento económico sino también para empoderar y desarrollar todos los sectores de la sociedad”.
La UNESCO, ha adoptado el término “sociedad del conocimiento”, o su variante “sociedades del saber” (ambos traducen el término inglés “knowledge society”) dentro de sus políticas institucionales. Estima que la edificación de las sociedades del conocimiento “abre camino a la humanización del proceso de mundialización”.
La noción de “saberes” implica certezas más precisas o prácticas, mientras que conocimiento abarca una comprensión más global o analítica. En español, el término conocimiento, parece ser el más frecuentemente utilizado.
Una sociedad del conocimiento es una sociedad con capacidad para generar, apropiar y utilizar el conocimiento para atender las necesidades de su desarrollo y así construir su propio futuro, convirtiendo la producción y transferencia del conocimiento en herramienta de la sociedad para mejorar los estándares de vida de la población.
La UNESCO estima que las sociedades del conocimiento sólo se pueden crear sobre la base de cuatro principios fundamentales: la libertad de expresión, tal como se define en el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948-1998); el reconocimiento de la diversidad cultural; la igualdad de oportunidades para acceder a la educación y, el acceso de todos a la información.
La libertad de expresión
Es el postulado que garantiza el acceso a contenidos diversificados y en el que descansan las sociedades del conocimiento para no estar mal informadas o desinformadas. Supone la libertad de opinar, expresarse y escribir, involucra la libertad de prensa, el libre acceso a la información y la libre circulación de datos e información; la búsqueda pertinente de información, la realización de investigaciones científicas y actividades creativas libres. Cuando se respeta plenamente la libertad de expresión y la libertad de investigación científica, se construyen espacios para promover el espíritu de apertura y de diálogo que debe presidir las relaciones entre individuos y grupos sociales dentro de las sociedades del conocimiento, cuyo objetivo fundamental es la producción y circulación de saberes nuevos y que ponen en relación a personas que pertenecen a corrientes científicas diversas e incluso antagónicas.
La libertad de expresión es la condición sine qua non para que existan sociedades del conocimiento, necesarias para contribuir con la realización de los Objetivos de Desarrollo para el Milenio que la Organización de las Naciones Unidas se ha fijado con motivo de la Cumbre celebrada en Nueva York en el año 2000.
Reconocimiento de la diversidad cultural
La diversidad cultural es parte del patrimonio común de la humanidad, debe ser reconocida y fortalecida en beneficio de las generaciones presentes y futuras. Para ello los Estados Miembros recomiendan al Director de la UNESCO ejecutar programas conducentes a crear las condiciones para que las culturas puedan expresarse y darse a conocer, mediante la libre circulación de las ideas a través de la palabra y la imagen. Proteger el patrimonio lingüístico de la humanidad y apoyar la expresión, la creación y la difusión en el mayor número posible de lenguas; así como, promover la diversidad lingüística en el ciberespacio y fomentar el acceso gratuito y universal, mediante las redes mundiales, a toda la información que pertenezca al dominio público. Propiciar el acceso a las expresiones artísticas, al saber científico y tecnológico, y la posibilidad de todas las culturas, de estar presentes en los medios de comunicación.
Igualdad de oportunidades para acceder a la educación
Este compromiso exige a los países ha reinvertir, en función de sus recursos, en el fortalecimiento de sus capacidades productivas del conocimiento, pero además, en una mayor inversión de recursos en pro de una educación de calidad para todos en mejores contextos para el aprendizaje, a fin de garantizar la igualdad de oportunidades y preparar a los educandos para afrontar los desafíos del siglo XXI, desarrollar la creatividad, los valores de la ciudadanía y la democracia, como las competencias im-prescindibles para la vida diaria y profesional.
Acceso de todos a la información
“Promover el acceso igualitario a la información y al conocimiento, sobre todo respecto al dominio público” es una de las misiones principales del Sector de Información y Comunicación de la UNESCO. Entre las recomendaciones sobre la promoción y el uso del multilingüismo y el acceso universal al ciberespacio (octubre de 2003) se contempla el acceso universal a la información y la libre circulación de ésta en el dominio público, divulgar las tecnologías de la información y la comunicación. Es previsible que el interés por el dominio público aumente en el futuro, por una parte, como consecuencia del aumento de la sofisticación y de la capacidad de las tecnologías, a través de las cuales se pueden cuantificar un número casi infinito de datos, realizar búsquedas inteligentes, controlar aplicaciones y contenidos. Por otra, como reconocimiento de la información como factor esencial de cambio social y económico.
Conclusión
Un desafío a nivel mundial, lo constituye el compromiso a favor del desarrollo de la sociedad del conocimiento, como elemento indispensable, para reducir la pobreza, garantizar la seguridad común y el respeto cabal de los derechos humanos.
Una sociedad del conocimiento tiene dos características principales: la primera, involucra el Conocimiento como factor crítico para el desarrollo productivo y social; la segunda, el fortalecimiento de los procesos de aprendizaje social como medio para asegurar la apropiación social del conocimiento, donde la educación ocupa un papel central.
En el proyecto de recomendación de la UNESCO figuran como puntos clave, incrementar el acceso a la información, promover el plurilingüismo en el ciberespacio y el acceso a Internet, fomentar la diversidad cultural y el mutuo entendimiento, con la intención de propiciar el desarrollo de las personas y sociedades del mundo entero.
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