Plantea como uno de los beneficios de los multimedia el hecho de utilizar sistemáticamente el juego para atraer y seducir reconciliando el aprendizaje con el placer, entrando en situaciones ajenas a las cuatro paredes del aula, lejos del universo cotidiano de los alumnos.
El cuestionamiento que el autor hace a lo largo del libro sobre la escuela en su práctica y en su relación con los alumnos a partir de la modificación de los multimedia en las prácticas sociales de comunicación y de información, es muy interesante.
La pedagogía contemporánea no está excluida de las herramientas de apertura al mundo y de encuentro con los otros que las tecnologías ponen a nuestra disposición. El reto es qué hacer con esa información; cómo seleccionarla, evaluarla y organizarla para que permita un acceso al conocimiento, una verdadera práctica de construcción, de expresión y de creación.
Como para toda acción pedagógica, la cuestión fundamental sigue siendo la de las competencias de los alumnos. El trabajo del profesor, en principio, consistirá en definir objetivos de aprendizaje y en proponer a los alumnos los medios para alcanzarlos.
La paradoja es que la llegada del multimedia a la escuela permita el reconocimiento de las posibilidades que ofrecen las tecnologías por aprender, en un contexto de una educación activa, enfocada hacia el educando.
Al mismo tiempo esta cuestión se constituye en un reto para el pedagogo ya que requiere mantenerse en capacitación permanente y actualizada para la optimización de esta tecnología, porque de lo contrario no tendría los resultados esperados.
Un libro altamente recomendable que nos proporciona elementos de autoanálisis en nuestro quehacer como profesionales de la pedagogía. |