Deneb Guzmán Berzunza
Estudiante del séptimo semestre en el
Instituto de Ciencias de la Educación ICEUABJO
debygb@hotmail.com |
Este documento es una reflexión acerca de la relación y el impacto que tiene la globalización en la economía de la educación; cómo la globalización afecta directamente en la educación, en todos los niveles, es decir desde la educación básica hasta postgrado; a través de la imposición de políticas educativas, en las que se manejan conceptos, como: eficacia, eficiencia, modernidad, calidad y capital humano, certificación, evaluación.
Para aquellos que viven sin vivir y que parecieran no saber en que año estamos, o en qué país vivimos, y que desconocen su historia; quiero recordarles que vivimos en el año 2007 y estamos en la ciudad de Oaxaca una de las ciudades menos favorecidas por el gobierno a nivel nacional y además pertenecemos a un país tercermundista llamado: México. Pues es en este contexto, en este país subdesarrollado, en el que se gestan las reformas, políticas y económicas que afectan lo educativo. Desde que nuestro tan querido y recordado ex presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari, firmó el TLC, con Estados Unidos y Canadá; el país inicio formalmente un proceso de modernización, este tratado se convirtió en Ley, obligándonos en diferentes sectores de la vida social a competir, por la educación, por el trabajo, la producción y venta de mercancías principalmente. Éste era el proyecto económico que Salinas de Gortari impuso, no propuso, a los mexicanos, proyecto que sin darnos cuenta se fue gestando poco a poco.
“Establecer las bases de tal proyecto económico requirió tiempo y paz social. Se debió desmantelar el corporativismo, modificar artículos constitucionales, llegar a dos acuerdos nacionales, uno para elevar la producción y la calidad, otro para modernizar la educación (ANMEB) y, la tarea más difícil, dar garantías al capital extranjero para que se animara a invertir en el país”. (Ortega, Gregorio. ¿El fin de la revolución mexicana? Planeta. México. 1994)
El sucesor de Gortari, Ernesto Zedillo, dió seguimiento a este proyecto para que se fortaleciera y posteriormente Vicente Fox continúo en la misma dinámica, promoviendo proyectos como: “El Programa Escuela de Calidad (PEC), la creación del Instituto Nacional de Evaluación de la Educación (INEE) (Martínez Vásquez, Víctor Raúl. Modelos de Universidad: el caso de la UABJO. Cuadernos del Sur, año 10, núm. 20. Marzo 2004.) y la implementación de “PIFI y PIFOP como requisitos para la asignación de recursos“. (Navarro Gallegos, César <Coord.>. La mala educación en tiempos de la derecha. Política y proyectos educativos del gobierno de Vicente Fox. Porrua. México. 2005.) Todo esto en nombre de mejora económica y la modernización del país; los mexicanos nos vimos involucrados es una serie de fenómenos económicos, políticos y sociales, una vez que Gortari dejó la presidencia y sentimos en carne propia el inicio de las consecuencias de su mentada modernización y mejora económica, estos fenómenos nos llevaron a reflexionar y preguntarnos ¿Mejora económica de quién? ¿Por qué mejorar económicamente y que entienden por “mejora económica” los burócratas? ¿Modernización, para quién, cómo, cuándo y qué relación guarda ésta con la educación? En lo personal he adoptado la definición de economía de Lionnel Robbins, cuando expresa “La economía es una ciencia social que estudia las necesidades y conductas humanas relacionado los fines y medios para alcanzar un bienestar global de los miembros de una sociedad”, sin embargo parece que nuestras autoridades sólo hablan de ésta sin definir para ellos mismos y para la sociedad lo que significa, modernización, economía y mejora. Hoy vivimos en un mundo globalizado y capitalista en el cual los funcionarios anteponen la modernización, entendiendo ésta como el proceso por el cual, se adquiere e integra la tecnología en sectores productivos, comerciales, de comunicación y en la educación; se habla arbitrariamente de la modernización, como si ésta fuera a solucionar los “problemas sociales que la globalización nos ha heredado, como el hambre, desnutrición, desempleo, subempleo, pérdida de indebida, asimetrías” (Globalización y crisis. 2005), Uno de los principales sectores de la sociedad que se “debe” modernizar para estar en condiciones de competir con otros países es la educación, pero ¿cómo modernizar la educación, es decir insertar tecnología, si existen comunidades sobre todo en el estado de Oaxaca que aún no tienen electricidad, carecen de escuelas y de servicios como agua potable, salud y vivienda, es decir, no cuentan con los servicios mínimos básicos para tener una vida digna? ¿Cómo se quiere modernizar algo que aún no tenemos. . . escuelas para impartir educación? Debemos también agradecer al TLC que nuestro recordado Gortari firmó, que el fenómeno de globalización se haya desarrollado, permitiendo con esto la intervención de los organismos internacionales (FMI, BM, OCDE, UNESCO) en el ámbito educativo.
Teresa Braco (Pantoja Morán, David <Coord.>. Políticas de financiamiento a la educación superior en México. CESU-UNAM. México. 1995.) tratando de entender y de explicarnos porqué dentro de este fenómeno globalizante los organismos internacionales intervienen en lo educativo, dan “recomendaciones” y “apoyo” económicamente a la educación. Ella manifiesta que la educación por ser un derecho explícito en la Declaración de los Derechos Universales del Hombre, estos organismos que se supone deben velar por el “bienestar social” hacen recomendaciones que se convierten en políticas educativas internacionales, es decir, se vuelven obligatorias. La educación por ser un derecho internacional, faculta a los organismos también internacionales para meter su cuchara en este asunto. La principal condicionante que estos organismos realizan es respecto a lo económico, talón de Aquiles del sector educativo. Recordemos que una institución educativa de nivel superior pública o privada en esa supuesta autonomía puede obtener recursos para su funcionamiento de tres formas: “Mediante prepuesto de tipo histórico (incremental budgeting). El que se basa en cálculos más o menos complejos sobre el número de alumnos y otros factores, diversamente ponderados (fórmula budgeting) y el que se basa en evaluaciones del desempeño institucional previo”(Pantoja Morán, David) siendo este último el que está más acorde con la modernidad y las políticas educativas.
Es común ver que los teóricos economistas como Alfred Marshall, Theodore Shultz, Robert Lucas y Gary Becker influidos por la modernidad, hablen del capital humano, realicen investigaciones y propongan fórmulas para medirlo (Martínez A. y Sarmiento M. Capitulo II, Revisión de la literatura del capital humano) pero debemos saber primero qué es el capital humano y para qué sirve o cuál es su utilidad o la importancia de saber cuál es el capital humano de cada persona. Una vez hecho esto podemos observar que realmente el CH es un extra, un plus, que quizás sólo a los empresarios y grandes inversionistas podrá convenir conocer, mismo que podrá incrementarse durante su desempeño laboral. Sin embargo el CH es algo innecesario desde mi punto de vista, por ejemplo, si una empresa que emplea a 1000 trabajadores con un capital humano “alto”, pero que la empresa adquiere deudas con sus proveedores, entra en crisis por algún movimiento social revolucionario como el de Oaxaca y se ve obligada a cerrar o despedir sin liquidación al 80% de los trabajadores, el alto capital humano que estos tenían, no les sirvió de nada. El CH, que adquirieron mediante la educación formal e informal y en el campo laboral, no les garantizó una mejor y mayor movilidad social, ni mejores empleos o salarios, que se supone la educación garantiza.
La educación formal juega un papel importante, debido a que según la UNESCO, promoverá que los estudiantes deberán: Aprender a conocer, Aprender a hacer, Aprender a convivir, Aprender a ser, Aprender a innovar, Aprender a aprender, Aprender a lo largo de la vida, parte de estos saberes la escuela certifica y valida, pero ¿Qué pasa con aquellos que no tienen la posibilidad de ingresar a una institución de educación que les certifique, valide y acredite sus saberes? “¿Por qué no crear un mecanismo que permita certificar y validar los saberes, experiencias y habilidades de las personas que no tienen acceso a la educación?“ (Solana, Fernando. Tan lejos como llegue la educación. F. C. E. México 1982. )
Observamos que en los últimos veinte años, la educación y las políticas educativas se han transformado para beneficio de los grandes empresarios y de los políticos, se han implementado filtros y “mecanismo que legitiman la exclusión a través del CENEVAL” (Navarro, Gallegos, César <Coord.>. ibidem.), se ha institucionalizado la acreditación y la certificación de las IES, como mecanismo para la obtención de recursos, dando como resultado, esto que “las universidades pierdan de vista sus objetivos y se olviden de cuál es el origen y fin de la universidad, es decir pierdan su identidad, por ir detrás del recurso económico” (Globalización y crisis. 2005).
En el Estado de Oaxaca la UABJO es una institución que está en búsqueda de la calidad educativa, por ello es importante seguir de cerca la orientación que tomará, pues quiérase, o no, ha entrado en este juego de la globalización, sobre todo porque necesita atender a esas demandas globales de la calidad y las recomendaciones que la ANUIES le ha hecho.
Nosotros como universitarios de la UABJO o como sociedad oaxaqueña, debemos dar seguimiento a las políticas y las líneas de acción que se implementen, sobre todo para cumplir y hacer cumplir, el modelo educativo propuesto durante la administración del C. P. C. Francisco Martínez Neri, actual rector de nuestra Universidad, así como verificar que se cumpla cualitativamente con lo planeado en el actual modelo; cabe mencionar que “la Universidad ha transitado por diversos modelos como son: el modelo colegiado, político, burocrático y racional normativo, sin que se vea reflejado en una mejora educativa, por el contrario ha dejado como resultado porrismo, la retención y la disminución del financiamiento y conflictos académicos que se transformaron en asuntos políticos en los años ´70.” (Martínez Vásquez, Víctor Raúl. Modelos de Universidad: el caso de la UABJO. Cuadernos del Sur, año 10, núm. 20. Marzo 2004.)
Es importante saber qué nos depara el futuro en educación, cuano hoy en día existen tantas crisis a nivel mundial, sobre todo en México que se supone la educación básica conformada desde preescolar hasta secundaria, es gratuita y obligatoria, según lo establece el Art. 3o. Fracc IV. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; además de que se pretende que la educación sea de calidad (PNE 2001-2006); tristemente ésto en la práctica no se ha logrado, tal situación se puede observar en las escuelas que se ubican en el municipio de San Martín Peras, perteneciente a Juxtlahuaca, Oaxaca, en las cuales la educación es gratuita más no obligatoria ni de calidad, pues los menores acuden a ésta hasta los 7 años, ingresando a preescolar; a la primaria acuden aproximadamente a los 9 años y cuando han cumplido 12 años, ya no asisten a ésta, porque los padres se llevan a los niños a trabajar en la pizca de la fresa en Baja California o a Estado Unidos; además las condiciones de infraestructura y de salud en las escuelas de este municipio son deprimentes, pues no cuentan con el mobiliario adecuado, ni con sanitarios, en el mejor de los casos con letrinas que acumulan meses de suciedad. Estas escuelas dependen económicamente del escaso financiamiento que el gobierno estatal proporciona o de las mínimas cuotas que se les solicita a los padres de familia, quienes por su condición de vida, no dan seguimiento a las actividades académicas de sus hijos, mucho menos a las instituciones educativas, los niños se trasladan solos a la escuela, acompañándose en el mejor de los caso de sus propios hermanos o vecinos. En estas comunidades alejadas de las principales ciudades, las escuelas, los servicios de salud, vivienda y trabajo son simples conceptos abstractos que aún no terminan de adquirir forma, mucho menos podemos hablar de servicios de calidad.
En el caso de las universidades, las cuales para obtener recursos que permitan desempeñar sus funciones recurren a las cuotas de recuperación, por reinscripciones, trámites de documentos, etc., importe que a fin de cuentas es desembolsado por los padres de familia quienes invierten en la educación de los hijos; digo invierten porque se supone románticamente que una persona que acude a una institución educativa y se prepara profesionalmente, aquella que cuenta con estudios de postgrado, será mejor remunerada, es decir el gasto físico, económico, material y psicológico se verá retribuido con el salario que ésta perciba cuando se incorpore al campo laboral de su profesión, ¿Quienes invirtieron económicamente, (los padres del estudiante) se verán beneficiados realmente con la retribución económica que el estudiante recibe? ¿Realmente será inversión o será un gasto? ¿Será que la educación garantiza estabilidad económica y que realmente la educación formal cumple con esta función? Aunado a esto recordemos que la educación debe permitir que una persona educada logre una mejor calidad de vida según lo manifiesta la Declaración Universal de los Derechos del Hombre de 1976, pero si observamos nuestro entorno, es alarmante darnos cuenta de cuántos profesionistas desempleados o subempleados existen a nivel Estatal, Nacional y Mundial, simplemente en México hasta el año 2004 según informo Jorge Guillermo Cano con base en datos proporcionados por INEGI “existe 4.3% de personas desempleadas, 51.3% de la personas empleadas no tienen prestaciones y el 24 % de la población en México es considerada extremadamente pobre”.
Cuando llegamos al nivel superior nos damos cuenta que la constitución ya no manifiesta la obligatoriedad, ni el sentido gratuito de la educación, de alguna manera los estudiantes universitarios estamos desprotegidos, aunque la Constitución establece que el estado deberá garantizar y apoyar el funcionamiento de las universidades otorgándoles autonomía, pero autonomía para qué, para deslindarse de la responsabilidad. Ni la Constitución, ni la Ley General y/o Federal de Educación, especifica cómo apoyará y garantizará el funcionamiento de las universidades, lo que sí es obligatorio por ser requisito de este mundo globalizado, es ser una persona competente, estar preparado académicamente y contar con al menos el título de licenciado en algo. ¿Entonces si a nivel básico que la educación se dice obligatoria y gratuita no se cumple, quienes llegan a nivel superior son privilegiados? ¿En qué condiciones de vida se encuentran estos estudiantes? Se observa que en este nivel las IES privadas han aumentado, respecto a las públicas, tal situación lo podemos observar a simple vista en nuestro Estado. Qué entender entonces cuando se habla de economía de la educación, pareciera que se habla de economía de globalización. Siendo ésta la que ordena el mundo, decreta e impone políticas económicas y educativas. ¿Cuál es la función de la educación y de las instituciones educativas?
Podemos darnos cuenta que economía, educación y globalización son conceptos que, queramos o no, están fuertemente ligados; la educación formal no podrá desempeñarse ni brindarse adecuadamente a la ciudadanía si no se invierte económicamente en ésta, pero es también importante analizar cómo se obtendrán los recursos, pues el tipo de recursos que se obtengan, determinará la identidad y el modelo de la universidad, es decir dependerá del patrón que nos provea de recursos para definir cuál será nuestra finalidad. Además de requerir el compromiso moral y el sentido de pertenencia de quienes laboran en cada una de las instituciones educativas, aunque ahí existe otro conflicto, qué identidad tendrán aquellos docentes que laboran en al menos dos instituciones educativas, una pública y la otra privada.
Económicamente hablando a nivel micro y macro social, ¿cuál es la mejor opción? ¿Que los jóvenes interesados en estudiar, inviertan en educación ya sea pública o privada, aunque esto no garantice un empleo seguro, movilidad social, obtener una mejor calidad de vida, ni estabilidad económica y psicológica, o que los jóvenes renuncien a este sueño de superación personal, familiar y social ya que corren el riesgo de estar en estas mismas condiciones? ¿Que las universidades busquen alternativas de financiamiento a través de instituciones evaluadoras, aunque ésto implique verse comprometidos con los organismos internacionales y dejar de lado su identidad y su compromiso ante la sociedad o renunciar a esta posibilidad, lo cual implicaría la muerte simbólica de las instituciones educativas, por no evaluarse ni certificarse ante estos organismos internacionales? ¿Podrá existir, subsistir y sobrevivir alguna universidad que a pesar de involucrarse en estas políticas económicas globalizantes responda a las necesidades sociales y no se convierta en una institución con modelo burocrático más que académico?
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