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Introducción
En fecha reciente fui invitada como parte de un grupo de observadores, economistas en su
mayoría, durante una serie de sesiones académicas que involucraron a poco más de cuarenta
profesores de ciencias sociales de bachillerato de la UNAM: sistema CCH y ENP, en un taller introductorio
impartido por el Consejo Nacional de Educación Económica (NCEE), organización que
forma parte del Programa de Intercambio de Cooperación Educativa (CEEP) apoyada por el
Departamento de Educación en coordinación con el Departamento de Estado, ambos de los
Estados Unidos.
Hace aproximadamente año y medio había tenido contacto por primera vez con este organismo:
el NCEE, invitada a una reunión que tuvo lugar en la Facultad de Economía de la UNAM, en
la cual nos fue presentado a pedagogos el trabajo que lleva a cabo ese Consejo, alrededor de su
concepto de “educación económica”.
Esa primera ocasión quedamos de acuerdo en que el proceso complejo, multivariable y rico que
tiene lugar a lo largo de toda la vida, que constituye el objeto de estudio de la pedagogía y que
es el que puede recibir cabalmente el nombre de educación rebasa, con mucho, a aquél más
concreto, sistemático e intencionado que constituye a la instrucción, la enseñanza, la presentación
de información y debe ser llamado más precisamente proceso enseñanza-aprendizaje. No
negamos que se lleve a cabo también un proceso pedagógico en el aula, pero es necesario
subrayar que la educación es un fenómeno mucho más amplio y profundo que no se reduce a
la escuela, ni tiene lugar sólo a través de procedimientos sistematizados.
En ese tenor, y dado que lo que en este organismo se subraya es el aprendizaje de conceptos y
principios económicos básicos, estaríamos señalando -en estricto sentido- que el NCEE desarrolla
su trabajo en el ámbito de la didáctica especial de la economía.En ese momento quedó aclarado
el punto, puesto que en español es posible establecer claramente la diferencia entre aprendizaje,
educación, enseñanza y pedagogía.
El Consejo Nacional de Educación
Económica (NCEE)
El NCEE trabaja desde hace más de
cincuenta años promoviendo lo que
se ha llamado también “alfabetización
económica”, la cual no tiene la
acepción (como sería entendida literalmente),
de desarrollar la habilidad
relacionada con la lecto-escritura a
un bajo costo, sino más bien declara
referirse a formar a las personas para
que sean capaces de lograr una
mayor calidad de vida a través de
promover en ellas el aprendizaje de
conceptos, habilidades y principios
económicos y financieros que les permitan
acceder a una economía individual
responsable, productiva y autónoma
a fin de que contribuya
-asimismo- a proporcionar bienestar
económico a su comunidad, región y
país.
Para lograr sus metas, el NCEE lleva a
cabo las siguientes tareas:
- Forma profesores y formadores de
profesores
- A través de reformas amplias o de la
actualización de los planes de estudio,
integra a la formación escolar de
los estudiantes la enseñanza de la
economía en los currícula de los
distintos niveles
- Diseña y desarrolla materiales
instruccionales de diverso tipo, así
como apoya su traducción a otros
idiomas y adaptación a contextos
diferentes
- Investiga acerca de los logros de la
formación económica en el ámbito
laboral y empresarial
La misión del NCEE es “ayudar a los
estudiantes a desarrollar formas de
pensar que puedan usar como consumidores,
ahorradores, inversionistas,
ciudadanos, trabajadores y participantes
de la economía global”.
El NCEE despliega su labor a través de
tres iniciativas: EconomicsAmerica
para las escuelas de Estados Unidos,
EconomicsInternational para las economías
de mercado emergentes y
EconomicsExchange para el aprendizaje
en centros de trabajo.
Dentro de la iniciativa internacional
se halla, además del apoyo y asesoría
técnica que dé lugar a la creación de
consejos y centros en cada región o
país, el Programa de Entrenamiento
para Entrenadores. En once años este
programa ha conducido a la capacitación
docente en temas económicos
básicos de aproximadamente 1,100
entrenadores en 34 países, quienes
han formado a su vez a más e 177,000
profesores, cuya tarea ha llegado a
13,5 millones de estudiantes.
El objetivo central de dicho programa
es preparar profesores de economía
capacitados didácticamente para:
- Entrenar profesores en contenidos
económicos básicos.
- Formar expertos en el uso de una
gran variedad de técnicas instruccionales
que logren desarrollar conocimiento
empírico como resultado de
su práctica docente.
- Demostrar a los profesores cómo
presentar contenidos económicos
básicos con distintas técnicas de
enseñanza.
- Abordar los problemas de enseñanza
más frecuentes, relacionados
con el entrenamiento limitado en
economía,incluyendo errores de contenido.
- Aplicar los conceptos económicos
a la comprensión de condiciones económicas
locales.
- Dar a conocer la disponibilidad de
una amplia colección de materiales
de instrucción relacionados con la
enseñanza de la economía para los
diversos contextos, planes de estudios,
grados y niveles.
El programa de entrenamiento consiste
en cuatro seminarios, a desarrollar
durante cuatro periodos de una
semana en noviembre, febrero, abril y
junio, los cuales se centran en la consolidación
del conocimiento de los
participantes, tanto en conceptos y
principios económicos, como en el
uso experto de los recursos y estrategias
de enseñanza para éstos.
Los contenidos sintéticamente enunciados
son:
Seminario 1: Conceptos fundamentales
(escasez, decisión, costo de oportunidad,
intercambio voluntario, tipos
de sistemas económicos y una introducción
a la oferta, a la demanda y a
la determinación de precio).
Seminario 2: Conceptos microeconómicos
(revisión de oferta y demanda,
determinación de precio, cambios en
oferta y demanda, producción y
costos, competencia y estructura del
mercado, factores del mercado, errores
del mercado, el papel económico
del gobierno, la opción pública).
Seminario 3: Conceptos macroeconómicos
(oferta y demanda micro que
pone en contraste con la oferta agregada
y demanda agregada, determinación
de la renta nacional, políticas
monetarias y fiscales, recursos de
medición, escuelas de pensamiento
macroeconómico).
Seminario 4: Conceptos internacionales
(ventaja comparativa y comercio
internacional, libre cambio contra
proteccionismo, oferta y demanda en
mercados de moneda extranjera,
balanza comercial y balanza de
pagos, comparaciones internacionales
del desarrollo económico y de la
productividad, la hipótesis de la convergencia).
El ámbito técnico-pedagógico abarca
una significativa parte del programa
de entrenamiento para los profesores
de manera vivencial. Los participantes
tienen la oportunidad de practicar
técnicas de enseñanza, de llevar a
cabo la reflexión acerca de sus propias
actividades como docentes, de
recibir la retroalimentación de otros
participantes y de consolidar su capacidad
para utilizar diversos recursos
técnico-pedagógicos.
El Consejo Mexicano de Educación
Económica y Financiera (CMEEF)
En México existe ya, paralelamente, la
versión regional del organismo mencionado,
el llamado: Consejo Mexicano
para la Educación Económica y
Financiera (CMEEF), y se ha creado
también, recientemente, el Centro de
Educación Económica de la Facultad de Economía de la UNAM, con el fin
de colaborar en el alcance de beneficios
similares en nuestro país.
La presencia en nuestras páginas de
un tema como éste, radica en su
incuestionable actualidad y marcada
importancia; pero, de igual modo, en
la necesidad de llevar a la reflexión
profunda el asunto que involucra a
dos disciplinas no relacionadas con
frecuencia: economía y pedagogía.
Dado que es imperativo detenernos
en el concepto aludido antes: educación
económica, con la intención expresa de llevarlo a una mayor profundidad
y no sólo dejarlo en el plano
que implica la formación didáctica de
los docentes.
Economía y educación
Ambas categorías nos llevan a evocar
una gran cantidad de relaciones.
Como profesionales de la pedagogía
sabemos que hoy se habla de la
sociedad del conocimiento en la cual
éste posee un alto valor económico.
Pero, de igual modo, sabemos de la
miope resistencia de la mayoría de
los gobiernos a invertir más y mejor
en educación. Tenemos evidencia de
que, sin que resulte una regla exacta,
a mayor escolaridad se obtiene la
posibilidad de acceder a más altos
niveles de vida; sin embargo, tenemos
que reconocer también los excesos
de este tipo de mecanismos de
selección y tabulación salarial: la educación
como credencialización vacía,
la exigencia de contar con certificaciones
que ha propiciado, si no en
todos los casos, sí en muchos, corrupción
o por lo menos simulación. Por
otro lado, no es posible soslayar los
grandes debates que hoy tienen
lugar en nuestras instituciones educativas
y de todo tipo, acerca del
papel de las economías emergentes
dentro de un mercado internacional
dominado por las grandes potencias.
Sin embargo es necesario resaltar
algo que por obvio no resulta menos
cierto: sepamos o no de economía,
estamos involucrados en ella desde
que existimos.
Hoy en día, los cursos escolares
durante los ciclos de educación básica
en México no contemplan, a través
de los libros de texto oficiales, contenidos
económicos que permitan
remontar el analfabetismo en el área.
Éste fue uno de los motivos expresados
para fundar, en julio de 2006, el
Museo Interactivo de Economía
(MIDE) con el auspicio del Banco de
México en lo que fuera el antiguo
Convento Hospitalario de los Betlemitas.
La enseñanza de la economía en el país es
deficiente ya que comienza [si es que se da,
hasta] una de las áreas de especialización
de la educación media superior [área económico-
administrativas en el caso del
bachillerato propedéutico de la UNAM]
dejando de lado los niveles precedentes[...]
Lo anterior puede ser [parte de la] razón de
que existan en la población rezagos importantes
para la comprensión de conceptos
básicos de economía. En este sentido el
ECEB pretende [...] atenuar los problemas
emanados de la percepción incorrecta de la
ciencia económica. Los contenidos y programas
del ECEB [Museo Económico]
El titular del CMEEF en coincidencia
con el MIDE, nos dice que el ahorro, el
trabajo, la pobreza, los impuestos, las
pensiones, la inversión, las deudas, el
consumo, la corrupción, la producción,
la educación, el dinero, el comercio,
la energía, los salarios, los recursos naturales, el desempleo, la alimentación,
los impuestos, la salud...son elementos
de tal relevancia que si los
mexicanos no conocemos los principios
económicos fundamentales, no
seremos capaces de enfrentar y resolver
las crecientes desigualdades e
inequidades que día a día crispan
nuestra cotidianidad individual y
social.
Así, la convocatoria es a crear una red
de centros regionales de educación
económica que propenda a que
todos, aun no siendo economistas,
sepamos economía básica para
tomar mejores decisiones.Que se fortalezca
la democracia mediante una
participación más informada de los
ciudadanos en la vida económica del
país, ya que si los ciudadanos entendemos
cabalmente las implicaciones
económicas de la política pública, se
podrá presionar a los funcionarios
para que ésta sea más eficiente. Prácticas
más informadas pretenden que
desde el seno familiar se generalice la
promoción de una cultura del ahorro
y el consumo responsable, reduciendo
los costos del financiamiento y
logrando finanzas más sanas en lo
individual, familiar y social.
Entre los mexicanos no existe una
comprensión mínima de qué es la
economía, cómo opera, o qué principios
la rigen. La gente identifica la
economía con palabras como “dinero”,“
producción”,“trabajo”, o “gobierno”.
En general, la ignorancia de los contenidos
técnicos y su importancia para
nuestra vida nos impide explicar más
allá el significado de esos términos.
Como solución el CMEEF, con el
apoyo y la asesoría del NCEE,propone
multiplicar los cursos de entrenamiento
en economía y propiciar que
se forme a muchos profesores para
trabajar en este campo que actúen a
su vez como multiplicadores, además
de que se creen organismos regionales
que vayan adaptando el camino
seguido por el NCEE. Es necesario
considerar que el impacto que se ha
medido hasta ahora, en los años que
tiene de operar el programa, es en los
niveles de conocimiento y comprensión
de la información económica.
Dentro de esos niveles de aprendizaje
el éxito ha sido innegable.
En este sentido, vale la pena detenernos
aquí para cuestionar qué se
busca con este planteamiento aparentemente
no sólo inocuo, sino
hasta loable, que a los mexicanos nos
lleve a ser “alfabetas económicos”. Las
preguntas se agolpan: ¿bastará que
se propicie la formación de una red
de consejos estatales de educación
económica y se funden múltiples
centros de economía en las universidades
a lo largo y ancho del país?
¿que se forme una gran cantidad de
entrenadores y de entrenadores de
entrenadores para el aprendizaje de
temas económicos? ¿que se comprenda
el contenido de temas como
el de la escasez, el intercambio, la globalización,
el dinero, los ingresos, la
oferta, la demanda, la inflación, las
políticas fiscal y monetaria, etc.?
Conclusiones
Como profesional de la pedagogía
considero que la meta final de la educación
debe ser la vida. Por ello, he
insistido durante las reuniones señaladas,
en la necesidad de desarrollar
investigaciones desde distintas perspectivas
teóricas, epistemológicas y
metodológicas, que permitan evidenciar
los logros en la calidad de vida de
las personas que reciban este tipo de
formación económica. Es decir, poder
evaluar qué tanto las personas que
han participado en estos programas
que los acercan a la información económica,
no sólo pueden explicar qué
significan los conceptos o procesos
de la economía, sino en qué medida
cambian sus creencias, actitudes,
valores e intereses y si llevan a efecto
prácticas económicas distintas a las
que poseían, o a las de grupos de
personas con características equivalentes
pero que no han recibido
dichos programas. Cuál es su influencia
como ciudadanos, como trabajadores,
como empresarios, como consumidores,
etc., en la toma de
mejores decisiones de tipo económico.
Pero además, qué tanto han comprendido
que la riqueza material es
importante sólo si nos permite seguir
siendo humanos y considerar a los
demás, humanos también, y no materia
prima o medios para producir
ganancias.
Reitero que quienes nos dedicamos a
la pedagogía como profesión no
podemos ser, ni llevar a que otros
sean, una especie de “cardiólogos que
fuman” o “arquitectos que viven en
espacios inhabitables”. Nuestro compromiso
con la educación es la toma
de mejores decisiones hacia la humanización
y el crecimiento como personas.
Habrá que contribuir, me parece, con
el máximo esfuerzo a que la información
económica sea verdadera formación,
es decir, educación económica.
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