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Prácticas Económicas Éticas y Productivas

 
Teresita Durán Ramos
Dra. en Pedagogía. Profesora de la FFL. UNAM
tduran@paedagoguim.com

 

Introducción
En fecha reciente fui invitada como parte de un grupo de observadores, economistas en su mayoría, durante una serie de sesiones académicas que involucraron a poco más de cuarenta profesores de ciencias sociales de bachillerato de la UNAM: sistema CCH y ENP, en un taller introductorio impartido por el Consejo Nacional de Educación Económica (NCEE), organización que forma parte del Programa de Intercambio de Cooperación Educativa (CEEP) apoyada por el Departamento de Educación en coordinación con el Departamento de Estado, ambos de los Estados Unidos.

Hace aproximadamente año y medio había tenido contacto por primera vez con este organismo: el NCEE, invitada a una reunión que tuvo lugar en la Facultad de Economía de la UNAM, en la cual nos fue presentado a pedagogos el trabajo que lleva a cabo ese Consejo, alrededor de su concepto de “educación económica”.

Esa primera ocasión quedamos de acuerdo en que el proceso complejo, multivariable y rico que tiene lugar a lo largo de toda la vida, que constituye el objeto de estudio de la pedagogía y que es el que puede recibir cabalmente el nombre de educación rebasa, con mucho, a aquél más concreto, sistemático e intencionado que constituye a la instrucción, la enseñanza, la presentación de información y debe ser llamado más precisamente proceso enseñanza-aprendizaje. No negamos que se lleve a cabo también un proceso pedagógico en el aula, pero es necesario subrayar que la educación es un fenómeno mucho más amplio y profundo que no se reduce a la escuela, ni tiene lugar sólo a través de procedimientos sistematizados.

En ese tenor, y dado que lo que en este organismo se subraya es el aprendizaje de conceptos y principios económicos básicos, estaríamos señalando -en estricto sentido- que el NCEE desarrolla su trabajo en el ámbito de la didáctica especial de la economía.En ese momento quedó aclarado el punto, puesto que en español es posible establecer claramente la diferencia entre aprendizaje, educación, enseñanza y pedagogía.

El Consejo Nacional de Educación Económica (NCEE)
El NCEE trabaja desde hace más de cincuenta años promoviendo lo que se ha llamado también “alfabetización económica”, la cual no tiene la acepción (como sería entendida literalmente), de desarrollar la habilidad relacionada con la lecto-escritura a un bajo costo, sino más bien declara referirse a formar a las personas para que sean capaces de lograr una mayor calidad de vida a través de promover en ellas el aprendizaje de conceptos, habilidades y principios económicos y financieros que les permitan acceder a una economía individual responsable, productiva y autónoma a fin de que contribuya -asimismo- a proporcionar bienestar económico a su comunidad, región y país.

Para lograr sus metas, el NCEE lleva a cabo las siguientes tareas:

  • Forma profesores y formadores de profesores
  • A través de reformas amplias o de la actualización de los planes de estudio, integra a la formación escolar de los estudiantes la enseñanza de la
    economía en los currícula de los distintos niveles
  • Diseña y desarrolla materiales instruccionales de diverso tipo, así como apoya su traducción a otros idiomas y adaptación a contextos diferentes
  • Investiga acerca de los logros de la formación económica en el ámbito laboral y empresarial La misión del NCEE es “ayudar a los estudiantes a desarrollar formas de pensar que puedan usar como consumidores, ahorradores, inversionistas, ciudadanos, trabajadores y participantes de la economía global”.

El NCEE despliega su labor a través de tres iniciativas: EconomicsAmerica para las escuelas de Estados Unidos, EconomicsInternational para las economías de mercado emergentes y EconomicsExchange para el aprendizaje en centros de trabajo.

Dentro de la iniciativa internacional se halla, además del apoyo y asesoría técnica que dé lugar a la creación de consejos y centros en cada región o país, el Programa de Entrenamiento para Entrenadores. En once años este programa ha conducido a la capacitación docente en temas económicos básicos de aproximadamente 1,100 entrenadores en 34 países, quienes han formado a su vez a más e 177,000 profesores, cuya tarea ha llegado a 13,5 millones de estudiantes.

El objetivo central de dicho programa es preparar profesores de economía capacitados didácticamente para:

  • Entrenar profesores en contenidos económicos básicos.
  • Formar expertos en el uso de una gran variedad de técnicas instruccionales que logren desarrollar conocimiento empírico como resultado de su práctica docente.
  • Demostrar a los profesores cómo presentar contenidos económicos básicos con distintas técnicas de enseñanza.
  • Abordar los problemas de enseñanza más frecuentes, relacionados con el entrenamiento limitado en economía,incluyendo errores de contenido.
  • Aplicar los conceptos económicos a la comprensión de condiciones económicas locales.
  • Dar a conocer la disponibilidad de una amplia colección de materiales de instrucción relacionados con la enseñanza de la economía para los diversos contextos, planes de estudios, grados y niveles.

El programa de entrenamiento consiste en cuatro seminarios, a desarrollar durante cuatro periodos de una semana en noviembre, febrero, abril y junio, los cuales se centran en la consolidación del conocimiento de los participantes, tanto en conceptos y principios económicos, como en el uso experto de los recursos y estrategias de enseñanza para éstos.

Los contenidos sintéticamente enunciados son:

Seminario 1: Conceptos fundamentales (escasez, decisión, costo de oportunidad, intercambio voluntario, tipos de sistemas económicos y una introducción a la oferta, a la demanda y a la determinación de precio).

Seminario 2: Conceptos microeconómicos (revisión de oferta y demanda, determinación de precio, cambios en oferta y demanda, producción y costos, competencia y estructura del mercado, factores del mercado, errores del mercado, el papel económico del gobierno, la opción pública).

Seminario 3: Conceptos macroeconómicos (oferta y demanda micro que pone en contraste con la oferta agregada y demanda agregada, determinación de la renta nacional, políticas monetarias y fiscales, recursos de medición, escuelas de pensamiento macroeconómico).

Seminario 4: Conceptos internacionales (ventaja comparativa y comercio internacional, libre cambio contra proteccionismo, oferta y demanda en mercados de moneda extranjera, balanza comercial y balanza de pagos, comparaciones internacionales del desarrollo económico y de la productividad, la hipótesis de la convergencia).

El ámbito técnico-pedagógico abarca una significativa parte del programa de entrenamiento para los profesores de manera vivencial. Los participantes tienen la oportunidad de practicar técnicas de enseñanza, de llevar a cabo la reflexión acerca de sus propias actividades como docentes, de recibir la retroalimentación de otros participantes y de consolidar su capacidad para utilizar diversos recursos técnico-pedagógicos.

El Consejo Mexicano de Educación Económica y Financiera (CMEEF)
En México existe ya, paralelamente, la versión regional del organismo mencionado, el llamado: Consejo Mexicano para la Educación Económica y Financiera (CMEEF), y se ha creado también, recientemente, el Centro de Educación Económica de la Facultad de Economía de la UNAM, con el fin de colaborar en el alcance de beneficios similares en nuestro país.

La presencia en nuestras páginas de un tema como éste, radica en su incuestionable actualidad y marcada importancia; pero, de igual modo, en la necesidad de llevar a la reflexión profunda el asunto que involucra a dos disciplinas no relacionadas con frecuencia: economía y pedagogía. Dado que es imperativo detenernos en el concepto aludido antes: educación económica, con la intención expresa de llevarlo a una mayor profundidad y no sólo dejarlo en el plano que implica la formación didáctica de los docentes.

Economía y educación
Ambas categorías nos llevan a evocar una gran cantidad de relaciones. Como profesionales de la pedagogía sabemos que hoy se habla de la sociedad del conocimiento en la cual éste posee un alto valor económico. Pero, de igual modo, sabemos de la miope resistencia de la mayoría de los gobiernos a invertir más y mejor en educación. Tenemos evidencia de que, sin que resulte una regla exacta, a mayor escolaridad se obtiene la posibilidad de acceder a más altos niveles de vida; sin embargo, tenemos que reconocer también los excesos de este tipo de mecanismos de selección y tabulación salarial: la educación como credencialización vacía, la exigencia de contar con certificaciones que ha propiciado, si no en todos los casos, sí en muchos, corrupción o por lo menos simulación. Por otro lado, no es posible soslayar los grandes debates que hoy tienen lugar en nuestras instituciones educativas y de todo tipo, acerca del papel de las economías emergentes dentro de un mercado internacional dominado por las grandes potencias. Sin embargo es necesario resaltar algo que por obvio no resulta menos cierto: sepamos o no de economía, estamos involucrados en ella desde que existimos.

Hoy en día, los cursos escolares durante los ciclos de educación básica en México no contemplan, a través de los libros de texto oficiales, contenidos económicos que permitan remontar el analfabetismo en el área. Éste fue uno de los motivos expresados para fundar, en julio de 2006, el Museo Interactivo de Economía (MIDE) con el auspicio del Banco de México en lo que fuera el antiguo Convento Hospitalario de los Betlemitas.

La enseñanza de la economía en el país es deficiente ya que comienza [si es que se da, hasta] una de las áreas de especialización de la educación media superior [área económico- administrativas en el caso del bachillerato propedéutico de la UNAM] dejando de lado los niveles precedentes[...] Lo anterior puede ser [parte de la] razón de que existan en la población rezagos importantes para la comprensión de conceptos básicos de economía. En este sentido el ECEB pretende [...] atenuar los problemas emanados de la percepción incorrecta de la ciencia económica. Los contenidos y programas del ECEB [Museo Económico]

El titular del CMEEF en coincidencia con el MIDE, nos dice que el ahorro, el trabajo, la pobreza, los impuestos, las pensiones, la inversión, las deudas, el consumo, la corrupción, la producción, la educación, el dinero, el comercio, la energía, los salarios, los recursos naturales, el desempleo, la alimentación, los impuestos, la salud...son elementos de tal relevancia que si los mexicanos no conocemos los principios económicos fundamentales, no seremos capaces de enfrentar y resolver las crecientes desigualdades e inequidades que día a día crispan nuestra cotidianidad individual y social.

Así, la convocatoria es a crear una red de centros regionales de educación económica que propenda a que todos, aun no siendo economistas, sepamos economía básica para tomar mejores decisiones.Que se fortalezca la democracia mediante una participación más informada de los ciudadanos en la vida económica del país, ya que si los ciudadanos entendemos cabalmente las implicaciones económicas de la política pública, se podrá presionar a los funcionarios para que ésta sea más eficiente. Prácticas más informadas pretenden que desde el seno familiar se generalice la promoción de una cultura del ahorro y el consumo responsable, reduciendo los costos del financiamiento y logrando finanzas más sanas en lo individual, familiar y social.

Entre los mexicanos no existe una comprensión mínima de qué es la economía, cómo opera, o qué principios la rigen. La gente identifica la economía con palabras como “dinero”,“ producción”,“trabajo”, o “gobierno”. En general, la ignorancia de los contenidos técnicos y su importancia para nuestra vida nos impide explicar más allá el significado de esos términos. Como solución el CMEEF, con el apoyo y la asesoría del NCEE,propone multiplicar los cursos de entrenamiento en economía y propiciar que se forme a muchos profesores para trabajar en este campo que actúen a su vez como multiplicadores, además de que se creen organismos regionales que vayan adaptando el camino seguido por el NCEE. Es necesario considerar que el impacto que se ha medido hasta ahora, en los años que tiene de operar el programa, es en los niveles de conocimiento y comprensión de la información económica. Dentro de esos niveles de aprendizaje el éxito ha sido innegable.

En este sentido, vale la pena detenernos aquí para cuestionar qué se busca con este planteamiento aparentemente no sólo inocuo, sino hasta loable, que a los mexicanos nos lleve a ser “alfabetas económicos”. Las preguntas se agolpan: ¿bastará que se propicie la formación de una red de consejos estatales de educación económica y se funden múltiples centros de economía en las universidades a lo largo y ancho del país? ¿que se forme una gran cantidad de entrenadores y de entrenadores de entrenadores para el aprendizaje de temas económicos? ¿que se comprenda el contenido de temas como el de la escasez, el intercambio, la globalización, el dinero, los ingresos, la oferta, la demanda, la inflación, las políticas fiscal y monetaria, etc.?

Conclusiones
Como profesional de la pedagogía considero que la meta final de la educación debe ser la vida. Por ello, he insistido durante las reuniones señaladas, en la necesidad de desarrollar investigaciones desde distintas perspectivas teóricas, epistemológicas y metodológicas, que permitan evidenciar los logros en la calidad de vida de las personas que reciban este tipo de formación económica. Es decir, poder evaluar qué tanto las personas que han participado en estos programas que los acercan a la información económica, no sólo pueden explicar qué significan los conceptos o procesos de la economía, sino en qué medida cambian sus creencias, actitudes, valores e intereses y si llevan a efecto prácticas económicas distintas a las que poseían, o a las de grupos de personas con características equivalentes pero que no han recibido dichos programas. Cuál es su influencia como ciudadanos, como trabajadores, como empresarios, como consumidores, etc., en la toma de mejores decisiones de tipo económico. Pero además, qué tanto han comprendido que la riqueza material es importante sólo si nos permite seguir siendo humanos y considerar a los demás, humanos también, y no materia prima o medios para producir ganancias.

Reitero que quienes nos dedicamos a la pedagogía como profesión no podemos ser, ni llevar a que otros sean, una especie de “cardiólogos que fuman” o “arquitectos que viven en espacios inhabitables”. Nuestro compromiso con la educación es la toma de mejores decisiones hacia la humanización y el crecimiento como personas.

Habrá que contribuir, me parece, con el máximo esfuerzo a que la información económica sea verdadera formación, es decir, educación económica.

 
   
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