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Sucede a Obregón en la presidencia
de la República su Secretario de
Gobernación y Jefe de Operaciones
Militares contra De la Huerta, el General
Plutarco Elías Calles (1877–1945),
quien ocupó la presidencia del 1° de
diciembre de 1924 al 30 de noviembre
de 1928. Ocupó la Secretaría de
Educación Pública, en primera instancia
y hasta el 22 de agosto de 1928, el
Dr. José Manuel Puig Casauranc
(1888-1939); le sucedió en el despacho
el profesor y doctor en filosofía
Moisés Saénz (1888-1941), quien tuvo
el encargo poco más de cuatro
meses, hasta el 31 de diciembre del
mismo año en que concluye el periodo
de Calles.
El gobierno de Calles se puede considerar
como el que consolida la
estructura del sistema político mexicano
postrevolucionario. Recibe un
país todavía con grandes problemas:
en lo político, la división derivada del
caudillismo y la gran influencia de
Obregón,en lo social el conflicto de la
Guerra Cristera iniciada en 1926 y los
graves retos derivados del endeudamiento
del país.
Calles emprende una serie de reformas
y acciones que permiten enfrentar
de forma institucional los problemas
nacionales, corresponde a su
gobierno consolidar las instituciones
nacidas de la revolución y la creación
de otras que dan fuerza a la posición
de los regímenes posrevolucionarios.
En la búsqueda de fortalecer las
finanzas públicas se creó el Banco de
México, se estableció una estrategia
para la atención al servicio de la
deuda externa, se crearon instituciones
financieras para el apoyo a la producción;
en el desarrollo del campo
se impulsaron las obras de infraestructura,
particularmente las de irrigación;
se amplío la red de transporte,
tanto carretera como de ferrocarril.
En el terreno educativo, se presentó
una contradicción. Por un lado,Calles,
además de sus antecedentes como
maestro en su estado natal, tenía
puestas grandes esperanzas en la educación institucionalizada, en su
periodo presidencial la matrícula
crece de 1,130 892 alumnos en 1925
a 1, 451 392 alumnos en 1928, el presupuesto
asignado para este rubro
pasa de representar el 7.1% del presupuesto
total al 9.0% en 1928. Por
otro lado, la figura de Vasconcelos y la
gestión emprendida en el gobierno
de Obregón representaba un reto y
una sombra a vencer, se trataba de no
perder la inercia que la actividad educativa
había recibido, pero se pretendía
no aparentar continuidad con el
trabajo emprendido por el ex-ministro
que en ese momento se convertía
en un personaje molesto.
La ratificación del sentido laico de la
educación, que en gran medida es el
disparador de la Guerra Cristera, se
reforzó con el control sobre las escuelas
particulares que eran las que
venían violando el precepto constitucional.
Así, en 1926 se dictan los reglamentos
para las escuelas particulares
y el de inspección y vigilancia para
estos establecimientos.
Durante el gobierno de Calles, el profesor
Moisés Sáenz encabezó la fundación
de la escuela secundaria, la
cual se instauró en 1926; participa en
la orientación y desarrollo de las
escuelas rurales y en este rubro otra
aportación de ese gobierno son las
Escuelas Centrales Agrícolas, las cuales
estaban concebidas como organizaciones
productivas asociadas con
el financiamiento del Banco Ejidal. Se
impulsó la enseñanza técnica industrial,
para el final del periodo funcionaban
27 escuelas de este tipo. En el
terreno de la educación superior se
fundó en 1925 la Escuela Nacional de
Maestros. La Universidad, aunque
cuestionada por su lejanía del pueblo
y apego a las ideas positivistas, sigue
con su desarrollo, se le incorporan
nuevas dependencias y se reestructura
continuamente hacia la organización
de más escuelas y facultades.
La orientación de la educación se
sustentó básicamente por ese entonces
en las ideas pragmatistas de John
Dewey y en general las de la escuela
norteamericana relacionadas con las
corrientes de la acción y los métodos
activos, en boga no sólo en el país del norte, sino en un amplio sector de los
países latinoamericanos y europeos. Esta corriente representaba, además,
la ventaja de romper con la tendencia
de la enseñanza intelectualista que
sostenía el régimen anterior.
El Maximato
A la muerte de Obregón y con la
inminente sucesión presidencial,
Calles sigue una estrategia inteligente
y políticamente hábil, el “Jefe Máximo”
logra imponer la elección de su
secretario de Gobernación como presidente
interino. El Lic. Emilio Portes
Gil (1890-1978) abogado nacido en
Tamaulipas ocupa la presidencia del
1° de diciembre de 1928 al 5 de febrero
de1930; en ese mismo periodo
ocupa la Secretaría de Educación el
también abogado Ezequiel Padilla
(1892-1971).
Durante la gestión de Portes Gil se da
solución el problema cristero el 21 de
junio de 1929 y el 10 de julio de ese
año se otorga la autonomía a la Universidad
Nacional; esta última concedida,
entre otras cosas, con la clara
intención de debilitar la campaña
política de Vasconcelos, la cual tenía
un fuerte arraigo entre los estudiantes
universitarios, quizá estas dos
acciones sean los logros de mayor
relevancia en su paso por la presidencia.
En el terreno de la educación se
continúa la tendencia que se iniciara
en el régimen de Calles. Finalmente
Portes Gil convoca a las elecciones
que se celebrarían el tercer domingo,
noviembre de 1929.
En esas elecciones, cuyo saldo de sangre
fue muy elevado, participaron,
por el recientemente constituido Partido
Nacional Revolucionario, el Ing.
Pascual Ortiz Rubio y por el Partido
Antirreeleccionista el Lic. José
Vasconcelos, el 28 de noviembre el
Congreso declara presidente electo al
Ing. Ortiz Rubio, después de un vergonzoso
y escandaloso fraude cometido
contra Vasconcelos. De acuerdo
con los cómputos oficiales Ortiz
Rubio obtuvo el 93.5% de los votos,
en tanto que se atribuyen a Vasconcelos
sólo 110 979 votos que representaban
el 5.3% de la votación, se
estima que sólo a los actos organizados
por el partido Antirreeleccionista asistieron mucho más personas que
esa cantidad.
Pascual Ortiz Rubio (1877-1963) ingeniero
de origen michoacano, tomó
posesión de la presidencia el 5 de
febrero de 1930 y la ocupó hasta el 4
de septiembre de 1932, fecha en que
presentó su renuncia debido a las
presiones que contra él ejercían las
Cámaras, los Gobernadores, pero
sobre todo, el general Elías Calles.
En la presidencia de Ortiz Rubio, el
sector educativo tuvo una vida muy
accidentada. Ocuparon la Secretaría
de Educación cinco secretarios,Aarón
Saénz (1891-1983) del 5 de febrero al
8 de octubre de 1930; Carlos Trejo y
Lerdo de Tejada (1879-1945) del 9 de
octubre al 9 de diciembre del mismo
año; nuevamente, José Manuel Puig
Casauranc del 9 de diciembre de
1930 al 22 de septiembre de 1931;
Alejandro Cerisola del 22 de septiembre
al 15 de octubre de 1931 y Narciso
Bassols (1897-1959) del 21 de
octubre de 1931 al 2 de septiembre
de 1932. Resulta evidente que poco
es lo que se pudo lograr en este terreno
que no fuera continuar con la inercia
que el general Calles imprimió a la
actividad educativa oficial, se fundaron
un mayor número de escuelas
rurales y se inició la distribución gratuita
de libros de texto para los niños
con escasos recursos.
La mayor acción educativa la
emprendió Bassols, quien siguió al
frente de la Secretaría en el gobierno
siguiente, reforzando el sentido laico
de la educación, concretamente en la
escuela secundaria, defensor del laicismo
e impulsor de la educación
socialista, se dice autor del texto que
modifica el artículo tercero. Bassols
juega un papel relevante en el impulso
a la educación pública y el control
sobre los particulares y la injerencia
del clero en esta actividad.
A la renuncia del presidente Ortiz
Rubio, fue elegido por unanimidad en
el Congreso el General Abelardo L.
Rodríguez (1889-1967) como presidente
para el periodo comprendido
entre 4 de septiembre de 1932 y el 30
de noviembre de 1934; ratificó en la
Secretaría de Educación a Bassols, quien ocupó la cartera hasta el 9 de
mayo de 1934, siendo sustituido por
Eduardo Vasconcelos desde esa fecha
y hasta el término del periodo presidencial.
Abelardo L. Rodríguez, dio muestras
claras del sometimiento a las órdenes
del general Calles, uno era el presidente
pero otro el que mandaba en el
país. Bassols continuó con la tarea
educativa emprendida, impulsó el
primer intento por impartir educación
sexual; supo sortear hábilmente
las inquietudes socialistas que en ese
sector se presentaban, tal es el debate
que se da por la orientación de la
Universidad en 1933, que personifican
por los socialistas Vicente Lombardo
Toledano y por la defensa de la
universalidad Antonio Caso, apoyado
por los católicos encabezados por
Manuel Gómez Morín, la conclusión
de esta controversia fue la salida de la
Universidad de Lombardo Toledano y
sus seguidores. La rectoría de la Universidad
Nacional era asumida por
Manuel Gómez Morín.
Antes de concluir el periodo de Rodríguez
el Partido Nacional Revolucionario
realizó en diciembre de 1933 su
segunda Convención Nacional en la
Ciudad de Querétaro, en donde se
elabora el primer Plan Sexenal, que
debía orientar la plataforma política
del partido, así como la línea de
acción del siguiente gobierno; si bien
es cierto que el plan fue concebido
por Calles ya en las discusiones del
proyecto de hace evidente la presencia
de algunos grupos radicales que
se salían del círculo callista.
A finales del siguiente año y ya siendo
presidente electo el general Lázaro
Cárdenas del Río (1895-1970), el
Congreso y las Cámaras estatales
aprobaron el nuevo texto del artículo
tercero, el 28 de noviembre y con
vigencia a partir del 1° de diciembre
de 1934, la norma queda expresada
así:
La educación que imparta el Estado será
socialista, y además de excluir toda doctrina
religiosa combatirá el fanatismo y los
prejuicios, para lo cual la escuela organizará
sus enseñanzas y actividades en forma
que permita crear en la juventud un concepto
racional y exacto del universo y de la
vida social
Sólo el Estado–Federación, Estados, Municipios-
impartirá educación primaria,
secundaria y normal. Podrán concederse
autorizaciones a los particulares que deseen
impartir educación en cualquiera de
los tres grados anteriores, de acuerdo en
todo caso con las siguientes normas:
- Las actividades y enseñanzas de los
planteles particulares deberán ajustarse,
sin excepción alguna, a lo preceptuado en
el párrafo inicial de este artículo, y estarán
a cargo de personas que en concepto del
Estado tengan suficiente preparación profesional,
conveniente moralidad e ideología
acorde con este precepto. En tal virtud,
las corporaciones religiosas, los ministros
de los cultos, las sociedades por acciones
que exclusiva o preferentemente realicen
actividades educativas, y las asociaciones
o sociedades ligadas directa o indirectamente
con la propaganda de un credo religioso
no intervendrán en forma alguna en
escuelas primarias, secundarias o normales,
ni podrán apoyarlas económicamente;
- La formación de planes, programas y
métodos de enseñanza corresponderá en
todo caso al Estado;
- No podrán funcionar los planteles particulares
sin haber obtenido previamente,
en cada caso, la autorización expresa del
poder público, y
- El Estado podrá revocar, en cualquier
tiempo, las autorizaciones concedidas.
Contra la revocación no procederá recurso
o juicio alguno.
Estas mismas normas regirán la educación
de cualquier tipo o grado que se imparta a
obreros o campesinos.
La educación primaria será obligatoria y el
Estado la impartirá gratuitamente.
El Estado podrá retirar discrecionalmente
en cualquier tiempo el reconocimiento de
validez oficial a los estudios hechos en
planteles particulares.
El Congreso de la Unión, con el fin de unificar
y coordinar la educación en toda la
República expedirá las leyes necesarias,
destinadas a distribuir la función social
educativa entre la Federación, los Estados
y los Municipios, a fijar las aportaciones
económicas correspondientes a ese servicio
público y a señalar las sanciones aplicables
a los funcionarios que no cumplan
o no hagan cumplir las disposiciones relativas,
lo mismo que a todos aquellos que
las infrinjan.
Como puede observarse, el texto conserva
las ideas y espíritu del de 1917
en cuanto a laicismo y gratuidad;
incorpora la obligatoriedad y marca
un mayor control sobre las escuelas
particulares, pero sobre todo esta
modificación constitucional destaca
el sentido socialista de la educación
asociado con un “concepto racional y
exacto del universo y la vida social”.
Brevemente se han presentado las
características de la educación durante
este periodo de nuestra historia
educativa. Las aportaciones, como se
pudo observar, se reducen en mucho
a la orientación que Calles quería dar
a la educación como transformadora
de la sociedad, desde su particular
concepción del socialismo. Muchas
de sus acciones lograron crear más
divisiones que cohesión nacional, su
intención de ser el poder tras el
poder, hicieron que el “Jefe Máximo”
orientara las grandes decisiones
nacionales acordes con sus intereses
políticos.
Prepara este periodo a uno de sumo
interés, la ruptura del maximato por
el general Cárdenas y la educación
socialista que, como hemos visto, es
Calles quien prepara el camino e
incluso el promotor de la reforma al
artículo tercero de la Constitución. En
próxima entrega abordaremos este
periodo.
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