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DIVERSITAS

 

Consideraciones del Programa de Movilidad e Intercambio Académico

 
Alma Carmina Robles Vega
Lic. en Ciencias de la Educación. Instituto Tecnológico de Sonora
carmina31@hotmail.com

 

El encontrarnos dentro de un sistema global, nos obliga a estar a la expectativa de constantes y acelerados cambios, a los cuales cada sociedad tiene que hacer frente de una manera u otra para poder competir y mantenerse en los distintos ámbitos que conllevan a la misma al desarrollo y progreso (o mejor dicho simplemente en sostenimiento). Las universidades, como eje central del desarrollo y prosperidad de las naciones, se ven obligadas a introducir dentro de sus estructuras nuevos procesos que permitan formar individuos competentes que se enfrenten a las exigencias del actual sistema global, y que aporten a sus sociedades acciones positivas no solamente en el sentido amplio de producción.

Un sistema global como lo define Comas D´Argemir (2002) “es el contexto en el que emerge la conciencia de diferencia, la identidad de grupos humanos como pueblo. Es el marco, pues en el que surge la configuración de lo que denominamos «culturas»”

La llamada globalización convoca a las culturas mundiales a ir sobre una sola línea, y jugar bajo los mismos estándares económicos, tecnológicos, educativos, culturales, etc., estos estándares son normalmente impuestos por aquellas sociedades que se encuentren en mayor desarrollo, implicando que otras vayan quedando en rezago (Chomsky, 2002) las cuales comúnmente suelen ser aquellas con más bajo nivel de desarrollo, sin embargo,para evitar el rezago y la incompetencia de las sociedades ante tales exigencias, estas tienen que reestructurar, innovar y adaptar su propio sistema para poder hacer frente y competir en este mundo global.

Se podría adjudicar en gran parte a las Universidades, el desarrollo motor del progreso de cada sociedad. Las universidades deben responder a las necesidades de su entorno cumpliendo ciertas funciones sociales, culturales, tecnológicas, (Frondizi, 2005) los avances científicos y tecnológicos que se gestan en las universidades determinan en buena medida el desarrollo de una sociedad.

Con la finalidad de acelerar estos avances, y de contar con una fuerza productiva con mayor preparación académica, la masificación de matrícula en las universidades ha sido una alternativa de respuesta impuesta a partir de la Segunda Guerra Mundial (Chomsky, 2002) de tal manera que el número de estudiantes de Educación Superior es cada vez mayor, debido a la reducción de limitantes que en años anteriores se requerían para ingresar a una universidad y esto ha desencadenado una competencia mayor entre las Instituciones de Educación Superior, y un número significativo de crecimiento de nuevas universidades e institutos tecnológicos (Gavel Ávila, 2006).

Por otra parte, y como consecuencia de esta masificación de estudiantes, el conocimiento se ha ido multiplicando y acelerando, ante esto las universidades, (sobre todo en las últimas décadas del siglo XX), cada vez han adoptado más nuevos y diferentes enfoques educativos que sustenten la currícula, para permitir al estudiante ser competente en un sistema global, (González, 2006) por lo tanto esto le exige al estudiante una constante preparación académica, (aunque esta última en términos de producción podría no ser necesario).

En la búsqueda de alternativas de las universidades para hacer frente a las exigencias de un sistema global, han incursionado en sus planes curriculares, procesos y actividades que les permitan Internacionalizarse, buscando con ello, un alcance educativo que no solamente responda a necesidades de un entorno regional e inmediato, sino que responda a las actuales exigencias globales.

Según Gácel Ávila (2002) la Internacionalización de las universidades se refiere a “un proceso de transformación institucional integral que pretende incorporar la dimensión internacional e intercultural en la misión y las funciones sustantivas de instituciones de Educación Superior, de tal manera que sean inseparables de su identidad y su cultura” . La Internacionalización de la Educación Superior, es una tendencia implementada a finales del siglo XXI, como medio y estrategia para desarrollar en los estudiantes, las competencias y aptitudes que les permitan desenvolverse ampliamente en un mundo que está en constantes cambios y en el cual emergen y se interrelacionan tantas culturas, que se encuentran su nivel de desarrollo por medio de los avances en las tecnologías de comunicación, y el progreso de sus mercados (Didou, 2002). Y también ha sido consecuencia de reformas educativas en Educación Superior.

En América Latina y particularmente en México, la Internacionalización de la Educación Superior, ha sido una resultado de las modernizaciones del sistema educativo, es por eso que durante la década de los noventas las universidades respondieran incorporando dentro de sus estructuras nuevos procesos, que facilitaran este fenómeno, siendo los principales actores de cambio los mismos estudiantes y maestros, de esta manera se hace necesario adaptar el currículo universitario para dar pie a la internacionalización de la universidad (Didou, 2002).

La Educación internacional implica procesos complejos, no solamente exigencias curriculares y cambios administrativos en las funciones internas de las universidades, sino, acciones que permitan desarrollar en las personas implicadas, una conciencia global (Harari, 1989).

Los programas de Movilidad e Intercambio estudiantiles, han sido una de las principales estrategias de internacionalización de las universidades, esto implica que los alumnos universitarios realicen estancias académicas, deportivas o culturales en otras universidades, con la finalidad de vivir experiencias educativas y de intercambiar su cultura, sin perder la suya de origen y poderse adaptar a una nueva, pero sobre todo implica desenvolverse bajo un enfoque educativo distinto al que han estado llevando a cabo en su universidad de origen (Gácel Ávila, 2002).

Sin embargo, al implementar este tipo de programas estudiantiles, las universidades deben tomar en cuenta los factores que se ponen en juego cuando el alumno participa en ellos, como lo son los choques culturales y otras implicaciones que trae consigo el fenómeno de Interculturalidad tomando en cuenta la complejidad que acompaña al mismo. Por medio de este trabajo se pretende exponer algunas consideraciones referentes al proceso de Internacionalización concernientes al Programa de Movilidad e Intercambio Académico que maneja ITSON, como principal estrategia de Internacionalización de esta universidad, y sobre todo, los aspectos que se manejan para facilitar en el alumno la conciencia intercultural.

Fuera de las implicaciones de competitividad y mercado que están obligando a las instituciones de educación superior a cambiar su currículo hacia una perspectiva global, la Internacionalización comprende una serie de procesos administrativos al interior de las funciones universitarias, tal como se mencionaba en la definición anterior en lo que respecta a las “funciones sustantivas” de las universidades, Rudzki (1998) lo planea de una manera más descriptiva cuando menciona que “la internacionalización promueve un proceso de cambio organizacional, de innovación curricular, la experiencia internacional del personal académico y administrativo, y la movilidad de los estudiantes con la finalidad de lograr la excelencia en la docencia, la investigación y en todas las actividades que forman parte de la función de las universidades”, esta afirmación deja en claro que este proceso va acompañado de cambios institucionales complejos y estrategias particulares de cada institución, para lograr una Educación Internacional.

En el sentido amplio de los factores interculturales que juegan en el proceso de internacionalización, Jesús Sebastián (2004) menciona al respecto lo siguiente, ”en un proceso cultural al interior de la universidad, la internacionalización no supone una pérdida de la identidad institucional, sino un medio para su fortalecimiento en un espacio de interacciones más amplio. La internacionalización contribuye al fortalecimiento institucional y a un mejor cumplimiento de sus objetivos, a través de la mejora de la calidad, la pertinencia y las competencias”. La internacionalización en las universidades va de la mano con los procesos culturales tanto de cada institución como de las personas que participan directamente en este proceso, de ahí la importancia también de la función cultural que se adjudica a cada universidad.

La importancia cultural e intercultural tanto de las universidades implicadas en el proceso de Internacionalización como de las personas que participan en él, y en el currículo, demandan en ellos una serie de elementos que les permita obtener una perspectiva global, Hanvey (1982), plantea que la perspectiva global de un currículo internacional, destaca cinco dimensiones que se deben tomar en cuenta y son las siguientes: Dimensión 1: Conciencia de la Perspectiva Cultural, Dimensión 2: Conciencia del estado del planeta, Dimensión 3: Conciencia Intercultural, Dimensión 4: Conocimiento de la dinámica global, y Dimensión 5: Conciencia de las Opciones Humanas.

Todas estas dimensiones están encaminadas a expandir la propia visión y concepción del mundo que cada uno de nosotros como individuo tiene, para comprender mejor este punto será necesario destacar la conciencia de la perspectiva cultural, la cual equivale “al reconocimiento o la toma de conciencia de parte del individuo de que su visión del mundo ha sido influencia –y lo sigue estando- por elementos que escapan a nuestra conciencia, y otros que tienen concepciones del mundo que pueden ser por entero diferentes de la nuestra”, esto hace referencia a un visión particular e individual que muy probablemente cada uno de nosotros puede reconocer de sí mismo, la diferencia de conciencia cultural radica en la conciencia de esos elementos que influyen en nuestra visión del mundo.

Sin embargo, una conciencia Intercultural según Hanvey (1982), se refiere a “la conciencia de la diversidad de ideas y prácticas existentes en las sociedades humanas, de qué manera esas ideas y costumbres sociales son vistas desde otras perspectivas “ a diferencia de la conciencia cultural, una conciencia intercultural implica una perspectiva más amplia, implica sensibilidad para comprender otras culturas y respeto por ellas, reconocer la heterogeneidad de este mundo y aceptación de otras formas de vida y perspectivas individuales. Una conciencia cultural, implica y facilita la conciencia intercultural, si cada individuo comprende su propia percepción del mundo, es fácil que comprenda que cada ser tiene una percepción del mundo y no necesariamente es igual a la suya, más bien es distinta y variante, en cada ser humano existente.

Estas perspectivas de conciencia cultural e intercultural, son factores claves que intervienen en los procesos de movilidad e intercambio estudiantil, los alumnos que participan en estos programas, deben ser personas con competencias interculturales y manejar mecanismos de adaptación (Besalú, 2002).

Es precisamente coherente que el alumno que pretenda participar en alguno de estos programas, se familiarice con la cultura en la cual llevará a cabo su estancia académica, (Gacel Ávila, 2006, Lambert, 1994) mas sin embargo, es sumamente vital y necesario por parte del alumno que antes de considerar otra cultura, tenga conciencia de esos elementos que conforman la visión de su propia cultura y contexto en el cual está inmerso, incluyendo en este mismo, el espacio socio histórico en cual se ha venido desenvolviendo, y el enfoque educativo de la institución educativa a la que pertenece, para evitar con ello, la pérdida de su identidad social, un choque cultural y ampliar la visión de los enfoques educativos, para mejorar su adaptación a un entorno distinto.

Lambert (1994), propone cinco atributos para una competencia global: el conocimiento, la empatía, la aceptación, el manejo de idiomas extranjeros y la realización de tareas específicas. Ante esto el individuo que emerge en la educación internacional, debe contar con la capacidad de ajustarse a nuevas condiciones y otras maneras de pensar, como lo afirma Gacel Ávila ( 2006), “el estudio de idiomas y culturas extranjeras, y el conocimiento de otras tradiciones culturales permiten al individuo reflexionar sobre su propio sistema de valores y tradiciones. Puede ser un proceso complejo y difícil pero le permite alcanzar una comprensión más clara de su propia identidad y de su contexto sociocultural”.

El realizar una estancia académica en otra universidad y en un contexto distinto, implica que el alumno desarrolle experiencias sociales, y culturales, además de lo académico, por otra parte estos alumnos también son portadores de una cultura que pertenece a su contexto de formación, y de la misma manera que el recibe en otros contextos las formas de vida establecidas allá, también transmite la forma de vida que el ha llevado y que ha sido producto de su realidad histórica. Si el alumno no tiene conciencia ni conocimiento del contexto en el que ha vivido, difícilmente podrá ser un transmisor conciente de su cultura.

Esta conciencia cultural y/o colectiva, es determinada en gran parte a la educación formal básica del individuo de cada sociedad, Besalú (2002) confirma el papel crucial que juega esta en la conciencia cultural de los estudiantes “la educación escolar es siempre un instrumento de carácter político que dictamina cuál es la cultura legítima y legitimada para ser transmitida a las nuevas generaciones”, es la educación formal, quien se encarga de la transmisión de contenidos que permitan perpetuar el pasado histórico de una nación, (Gacel Ávila 2002, Morris, 1960). Una conciencia cultural va implicar que la persona que posea esta, conozca sus raíces y el entorno actual que le rodea y se forme su identidad social.

La educación básica que recibieron los alumnos que actualmente están inscritos en alguna Institución de Educación Superior, es determinante en la identidad social y el arraigo de valores culturales, los cuales, de mantenerse reforzados contribuyen a la transmisión e intercambio de una cultura a otra sin perder la propia identidad. Esto se hace necesario, por que las tendencias de esta nueva era global, juegan con las diferentes culturas de todo el mundo, el gran impacto de los medios de comunicación y la abundante apertura de mercados nacionales e internacionales, influyen en la vida diaria de los individuos, y sobre todo forman en gran parte la educación informal que comúnmente recibimos y arrastramos con nuestro inconsciente colectivo (Besalú, 2002)

En un sentido más particular, el currículo de educación básica de México, se ha adjudicado en gran parte la lucha contra la pérdida de valores culturales, de tradiciones y costumbres que conforman esta nación.

Dentro de los planes y programas de estudio de educación básica, sobre todo en educación primaria, es donde se ha reconocido la importancia de la transmisión de valores culturales regionales. (SEP, 2007).

A partir de los acuerdos de modernización de Educación Básica en México, en 1993, se implementó en cada Estado del país, un libro de texto gratuito con los aspectos históricos y geográficos más sobresalientes de cada región. Como lo dice la nota de la presentación del libro perteneciente al Estado de Sonora “El plan de estudios de educación primaria, elaborado en 1993, otorga gran importancia al conocimiento que el niño debe adquirir sobre el entorno inmediato: la localidad, el municipio y la entidad. Este aprendizaje es un elemento esencial de aprecio y arraigo en lo más propio, y ayuda a que los niños se den cuenta de que nuestra fuerte identidad como nación se enriquece con la diversidad cultural, geográfica e histórica de las regiones del país” (SEP, 1993). Estos libros forman actualmente parte de las materias de Historia y Geografía de Tercer grado de primaria.

Sin embargo, este libro de texto proporcionado a los alumnos de educación primaria, que además en sus primeros años había sido implementado como material extracurricular, es la evidencia más relevante en cuanto a contenidos geográficos, sociohistóricos y culturales del Estado de Sonora (y en cada diferente estado del País), haciéndose evidente la carencia de estos contenidos en los niveles de Secundaria, Educación Media Superior (SEP, 2007), e incluso Educación Superior (a no ser de ser estudiados como parte del programa de estudios de una carrera que implique estos contenidos, o por cuenta
propia del alumno) esto pone en evidencia, la carencia de contenidos culturales específicos de esta región, y por ende, un nivel de inconciencia cultural, entre los alumnos que actualmente se encuentren estudiando un nivel de Educación Superior, particularmente en esta región.

Abocándonos en el contexto del Estado de Sonora y particularmente del Instituto Tecnológico de Sonora, como la principal Institución de Educación Superior del Municipio de Cajeme, es pertinente mencionar que es una universidad que desempeña funciones de Internacionalización dentro de su estructura interna, resaltando en ellas el Programa de Movilidad e Intercambio Académico (ITSON, 2006).

Este programa se hace posible, con base a los acuerdos de Cooperación Académica establecidos entre ITSON y otras universidades con el fin de facilitar los procesos que permitan dar pie al intercambio y enriquecimiento de experiencias culturales, y académicas entre dos o varias instituciones de Educación Superior. Por medio del Programa de Movilidad, los alumnos que participan en él, tiene la oportunidad de realizar una estancia académica en alguna otra universidad de las cuáles ITSON ha establecido algún acuerdo de cooperación, y de esta manera se lleva a cabo el proceso de movilidad estudiantil Internacional o Nacional.

Con ello es necesario mencionar también la falta de conciencia cultural y por ende una falta de conciencia intercultural, ante la escasez de contendidos en educación básica que contribuyan al fortalecimiento de los valores culturales de la región, para arraigar la identidad social propia de cada individuo y respetar las diferentes visiones del mundo que existen en otros contextos (Gacel-Ávila, 2002), para evitar con ello choques culturales, y que se logre dar una adaptación social y fortalecimiento de las competencias globales que se pretenden desarrollar por medio de estos programas.

Debido a lo anterior se expone la importante necesidad de impulsar planes de contingencia que fortalezcan la conciencia cultural de los alumnos de ITSON que pretendan participar en el Programa de Movilidad e Intercambio Académico, para posteriormente desarrollar una conciencia intercultural, la cual también podría llamarse competencia intercultural, por que implica el desarrollo de capacidades de aceptación de otra cultura, de adaptación (idiomas, costumbres, tradiciones, etc.) y desarrollo profesional dentro de un contexto distinto, que implican también procesos cognitivos, afectivos y de conducta (Aneas, 2005).

En este sentido, el desarrollo de una conciencia cultural, tiene que ver además con la personalidad de cada persona, y la actitud de la misma. Podría adjudicarse a ITSON (y a las demás universidades que hayan detectado la problemática anterior) la labor de implementar programas curriculares en los cuales se impartan contenidos referentes a la cultura regional de origen de los estudiantes sonorense, para reforzar la identidad social, así como facilitar programas en los cuales el estudiante se relacione con las implicaciones de las diferentes culturas y contextos en los que pretenda desarrollar su estancia académica.

Con ello se haría frente a esa falta de conciencia cultural que en gran parte se debe a la educación informal en la cual estamos inmersos,donde es muy fácil que jueguen diferentes culturas como producto del mercado global, y que adoptamos de una manera inconsciente cada vez que consumimos en el, cada vez que somos receptores de medios de comunicación masivos que no tienen ningún compromiso social ni cultural.

Gacel Ávila (2006) dice al respecto “la creciente globalización del conocimiento ha de verse complementada por estrategias nacionales de internacionalización de las políticas educativas basadas en el conocimiento de otras culturas y la promoción de la identidad social propia, con el fin de instaurar un mayor entendimiento y respeto entre las naciones, base de la solidaridad y la paz mundial”, las universidades se han planteado este reto para exigirse a ser más competentes ante las nuevas y complejas tendencias educativas.

La internacionalización puede responder de distintas maneras al fenómeno de la globalización, pero las universidades que adoptan este proceso en sus funciones, tienen como principal testimonio de internacionalización, el desempeño profesional de sus estudiantes. Una visión global exige a las universidades y a los alumnos un mayor número de competencias a desarrollar, pero el tener una competencia intercultural le permitirá al alumno desenvolverse profesionalmente en distintos contextos, y culturas. Sería preciso entonces que cada estudiante pueda aprovechar las diferentes estrategias que hoy existen para que su desarrollo profesional logre un alcance que cruce fronteras. El talento perdido es una de las cosas más tristes.

 
   
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