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LOS JOVENES TIENEN LA PALABRA...

 

Educación para Niños Jornaleros Migrantes

 
Angélica Griselda González Barreras
Adriana Nasta Sentíes
Estudiantes de cuarto semestre de la licenciatura en Pedagogía
SUA. FFL. UNAM

 

Los migrantes jornaleros
Las golondrinas son aves de excelente vuelo que abandonan los climas templados en septiembre-octubre y se dirigen hacia el sur, regresando en marzo-bril. Debido a la conducta migratoria de estas aves, se ha aplicado a un grupo social de nuestro país el sobrenombre de “golondrinos”.

Los golondrinos son grupos de trabajadores jornaleros que, al igual que estas aves, realizan migraciones o desplazamientos estacionales de una región a otra dentro de México. Este grupo social está representado, en gran medida, por familias jornaleras que constantemente transitan entre las zonas de producción agrícola durante varios ciclos y con regresos esporádicos a sus lugares de origen.

Asimismo, dentro de este grupo social podemos encontrar grupos de trabajadores jornaleros que por las características de su desplazamiento se les llama “pendulares”; se trata de aquellos cuya migración la realizan durante un ciclo agrícola hacia los mercados de trabajo y, al término del cual, regresan a su lugar de origen.

Finalmente, existe un tercer grupo de jornaleros que tienen como característica el hecho de que su desplazamiento lo realizan dentro de un mismo estado y durante períodos que dependen del tipo de productos que cosechan; este último grupo es conocido como “migrantes regionales”.

El fenómeno migratorio interno en nuestro país es una realidad que por desgracia pocos advierten, lo cual se evidencia en su complicada situación social. La región noroeste del país, que abarca los estados de Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Sonora y Sinaloa, actualmente comprende una región que ha alcanzado un importante desarrollo industrial y económico. Particularmente Sinaloa, hoy en día, representa uno de los estados con inversiones de capital nacional y extranjero en potencia; aunado a sus propias actividades económicas como la pesca, el turismo, sus maquiladoras e industria pesada, cuenta con tres presas que garantizan la explotación de productos agrícolas que significan la actividad básica del estado, además de un importante ingreso de divisas, ya que una gran parte de su producción agrícola está destinada a cubrir las necesidades del mercado estadounidense.

Pero mantener la preeminencia de la región requiere de mano de obra en considerable número que se consigue en otros estados, lo que generó, y en los últimos años ha acrecentado en forma notable, la migración de grupos de población indígena provenientes principalmente de los estados de Oaxaca y Guerrero; sin embargo, también hay una importante migración regional de mestizos de la Sierra Madre Occidental.

Entre el derecho y la violación al derecho
Esta diversidad migratoria da origen a distintas problemáticas, entre ellas la referente al servicio educativo, que si bien es un derecho constitucional de todos los niños y las niñas mexicanas, la realidad los enfrenta a otras circunstancias desde muy temprana edad, al formar parte de un grupo minoritario.

La existencia de minorías, por desgracia, representa un hecho histórico humano, pero que se ha convertido en uno de los fenómenos sociales contemporáneos más delicados e intensos. En este sentido, la diversidad cultural caracteriza uno de los más importantes desafíos en un siglo y un mundo donde sucesos de tipo político, económico y social pueden conjuntarse para provocar desplazamientos humanos que requieren especial atención y mayor respeto por la diversidad de quienes se ven obligados a salir de sus lugares de origen.

En este sentido, aunado al hecho de que los jornaleros migrantes no sólo son hombres y mujeres, sino también niños, niñas y jóvenes que se desplazan en conjuntos familiares para buscar el trabajo que no encuentran en sus lugares de nacimiento y que les permita, muchas veces, vivir al día, se añaden otros problemas sociales como la marginación, la pobreza, la discriminación, la desigualdad y la situación de vulnerabilidad, que viven tanto en el seno de este sector social, como fuera de él al formar parte de la sociedad mexicana; esto, para muchos de ellos, es significativo pues no sólo resultan ser violentados en sus derechos por la propia sociedad mexicana, sino también dentro de los campamentos donde trabajan y conviven con gente de diversas regiones y, además, no pocas veces, en su propio núcleo familiar.

Los niños y niñas jornaleros migrantes, viven día a día en situación de vulnerabilidad por sus propias condiciones de pobreza, por su origen étnico, por su edad, por su género y, a veces, por su discapacidad. Estos factores los ponen en condiciones de mayor indefensión para hacer frente a los problemas que se presentan en su vida diaria y evidentemente no cuentan con los recursos necesarios para hacer efectivos sus derechos y libertades, tanto formales como materiales.

Si bien es cierto que la migración interna en nuestro país no es un fenómeno reciente y ha requerido de un conjunto de iniciativas y programas gubernamentales que han sido impulsados, sobre todo, en las dos últimas décadas con el propósito de dar respuesta a la problemática de la población jornalera migrante, también es cierto que la situación de esta población padece por el abandono e indolencia generalizado que se agrava como reflejo de la situación social, económica y política del país.

En el ámbito educativo, a pesar de la existencia de un marco legal nacional e internacional que niega el trabajo infantil y la obligatoriedad del Estado de proporcionar educación a los niños, niñas y jóvenes del país, iniciado el siglo XXI resulta ignominioso encontrar a una niñez trabajando en diversos espacios públicos y privados, en el mejor de los casos, ya que también sabemos del trabajo infantil clandestino en nuestro país, tal es el caso de la Explotación Sexual Comercial Infantil (ESCI).

Por una parte, el derecho a la educación se encuentra contenido en los llamados Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC), que constituyen un grupo de derechos distinto a los derechos individuales o civiles y a los derechos del ciudadano o políticos. Es decir, esta clase de derechos buscan asegurar condiciones de vida digna para todos y acceso adecuado a los bienes materiales y culturales, basados en los valores de igualdad y solidaridad.

En este sentido, los DESC implican obligaciones de hacer por parte del Estado, a favor de todos y cada uno de los miembros de una sociedad.Sinembargo, cabe destacar que estos derechos no implican demandas directa e inmediatamente exigibles, sino que tan sólo significan un programa de acción, que cuando mucho, legitiman las pretensiones y reclamaciones que sus titulares pueden llegar a ejercer sobre los diferentes órganos del poder público, tales como un Plan Nacional de Trabajo o políticas públicas.

La justiciabilidad de los DESC, entendido este concepto como la posibilidad de acudir a un tribunal de justicia, local o internacional, para reclamar el cumplimiento de los derechos cuando son vulnerados, se presenta, no obstante, en forma muy diferente a la exigibilidad o justiciabilidad de los Derechos Civiles o Políticos (DCP), a pesar de los progresos que se pueden apreciar en los últimos años. Esto es, la aplicación de los Derechos Civiles y Políticos es inmediata, en tanto que la aplicación de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales se hace de manera progresiva, lo cual, ha sido motivo de muchos malos entendidos y, en gran medida, de una cierta inocuidad de los Estados que interpretan este artículo, en ocasiones, de forma equivocada y con la idea de que no crea ninguna obligación inmediata.

En materia de educación, el marco legal nacional e internacional contempla la regulación al derecho a la educación de la niñez y, en el caso de los instrumentos internacionales, México se compromete a aplicarlos desde el momento de su firma.

Marginación, discriminación, pobreza, situación de vulnerabilidad de los niños y niñas migrantes como minoría y justiciabilidad de su derecho a la educación como derecho social, son aspectos a los que se enfrenta día a día el Programa Educación Primaria para Niños y Niñas Migrantes (PRONIM), de la SEP, que tiene como propósito diseñar,operar y evaluar un modelo educativo que asegure una educación primaria con equidad en la cobertura y en la calidad del servicio, para la población infantil de familias jornaleras agrícolas migrantes.

El Programa Nacional de Educación 2001-2006 (PRONAE) estableció, como una tarea a favor de los grupos vulnerables, ofrecer una educación básica de calidad a los hijos e hijas de jornaleros agrícolas migrantes a partir del diseño, puesta en marcha y evaluación permanente de una propuesta educativa que se adecue a sus necesidades, características y condiciones de vida.

Para ello, el Programa se ha planteado un conjunto de acciones que buscan: a) asegurar la operación de un servicio educativo de calidad, basado en el desarrollo de contenidos curriculares básicos adaptados a las características y necesidades de la población infantil migrante, b) el ajuste de los ciclos y periodos escolares a los tiempos de permanencia en los lugares de origen o de atracción, c) el mejoramiento de los sistemas de información y d) la adaptación de los métodos de evaluación, acreditación y certificación para asegurar la permanencia y continuidad de los alumnos en cualquier modalidad del Sistema Educativo Nacional, así como e) la coordinación institucional y social, pública y privada, que permita una atención integral a las niñas y niños migrantes.

Asimismo, el Programa ha operado en torno a las siguientes líneas de acción:

a. El diseño de una propuesta curricular, que considera las condiciones de vida de esta población.
b. La formación docente con un enfoque intercultural y de trabajo multigrado.
c. Seguimiento y evaluación que asegure la continuidad y el egreso de los niños migrantes.
d. Gestión institucional para coordinar esfuerzos y ofrecer servicios integrales a esta población.

Pero además las situaciones ya expuestas, habrá que añadir que el PRONIM enfrenta la complejidad cultural que involucra la convivencia intercultural en los campamentos agrícolas, así como la “buena voluntad” de empresarios agrícolas y de las diferentes instancias educativas estatales; además de la condescendencia de cada Gobierno de la República que tiene bajo su responsabilidad el proporcionar servicio educativo conforme a la ley, pero que amparándose en la descentralización educativa, se niegan a ofrecer este servicio a niños y niñas que no pertenecen a la región donde se desplazan y asientan por un ciclo agrícola.

Habrá que considerar, en este sentido, que la vulnerabilidad de los niños y niñas jornaleros agrícolas migrantes, es un hecho que los mexicanos hemos propiciado.

El reto está en sensibilizar, informar y difundir el hecho de que los niños y niñas jornaleros migrantes tienen derecho, entre otros, a recibir educación simplemente por el hecho de ser mexicanos.

Conclusiones
El Programa Nacional de Educación 2001-2006 (PRONAE) estableció, como una tarea a favor de los grupos vulnerables, ofrecer una educación básica de calidad a los hijos e hijas de jornaleros agrícolas migrantes a partir del diseño, puesta en marcha y evaluación permanente de una propuesta educativa que se adecue a sus necesidades, características y condiciones de vida. Para contribuir al logro de este objetivo, la Subsecretaría de Educación Básica (SEB), a través de la Dirección General de Desarrollo de la Gestión e Innovación Educativa (DGDGIE), ha desarrollado el Programa Educación Primaria para Niñas y Niños Migrantes (PRONIM), con el propósito de diseñar,operar y evaluar un modelo educativo, que asegure una educación primaria con equidad en la cobertura y en la calidad del servicio, para la población infantil de familias jornaleras agrícolas migrantes, a través de la coordinación de esfuerzos interinstitucionales, federales y estatales, sociales y privados.

El Programa se ha planteado un conjunto de acciones que buscan: a) asegurar la operación de un servicio educativo de calidad, basado en el desarrollo de contenidos curriculares básicos adaptados a las características y necesidades de la población infantil migrante, b) el ajuste de los ciclos y periodos escolares a los tiempos de permanencia en los lugares de origen o de atracción, c) el mejoramiento de los sistemas de información y d) la adaptación de los métodos de evaluación, acreditación y certificación para asegurar la permanencia y continuidad de los alumnos en cualquier modalidad del Sistema Educativo Nacional, así como e) la coordinación institucional y social, pública y privada, que permita una atención integral a las niñas y niños migrantes.

No obstante, el trabajo del PRONIM resulta arduo debido a los diferentes factores culturales, sociales, económicos y políticos que se encuentran involucrados. Por ejemplo, consideramos que se deben tomar acciones que no sólo tienen que ver con la mejora de la atención educativa de los menores, sino que también se debe promover que éstos asistan a la escuela, garantizar su asistencia y su permanencia en ella el tiempo establecido por el programa.

Para lograr lo anterior, se debe contar con un programa social que compense a las familias por los ingresos que deberán dejar de recibir por el trabajo del niño; pero esto implica un periodo de transición considerable, además de un importante trabajo con los padres.

Para lograr los objetivos planteados por el PRONIM, además se requiere de la actualización de los profesores que debe incluir una formación en aspectos de educación intercultural y en el conocimiento de las culturas indígenas que representan de manera común sus estudiantes.

Esto, entre muchas otras situaciones más que se deben analizar y solucionar en la medida de lo posible, pero que por desgracia entretejen la complejidad
que envuelve a este grupo social.

 
   
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