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Introducción
Es evidente que la totalidad de las profesiones implican proyección social. Sin
embargo, en el caso de la nuestra, ésta es su esencia, ya que el objetivocentral
es posibilitar que en los otros, en los “menores” debido a cualquier factor, se
realice el proceso de hacerse a sí mismos y crecer.
Estudiar a la educación como fenómeno nos sitúa en el centro del conocimiento:
tanto de las ciencias como de las humanidades. Nos coloca también
en el entrecruce de diversos ejes que se implican, se corrigen y definen de
manera recíproca y múltiple, se entrelazan y complementan en forma por
demás compleja: tanto hacia el entorno social y el conjunto de relaciones e
interacciones micro y macro políticas, como hacia la conciencia individual, el
auto concepto, la ética, la responsabilidad, la trascendencia y el sentido de la
existencia personal.
Estar interesados en el estudio del fenómeno educativo como objeto disciplinario
y como campo profesional supone, o debiera suponer, la tarea constante
de construcción de una identidad profesional individual y -asimismo- de
una identidad gremial como red de interacciones y reflejos múltiples.
Del yo hacia el nosotros
La definición de la identidad -quien lo
duda- es un espacio de reflexión, de
búsqueda, de construcción, de transformación,
de crecimiento. La construcción
de la identidad, es, del
mismo modo, una oportunidad de
evolucionar desde el deber ser hacia
el ser y desde el proyecto de futuro
hacia la posibilidad real de cambio;
del plano de los problemas, de las
necesidades no satisfechas, al estadio
de las estrategias de solución, de las
tareas puntuales y de la convicción
de hallar coherencia entre el pensamiento
y la acción.
Hablando de identidad profesional,
en estas mismas páginas he escrito
que dedicarse al estudio de la educación,
es decir, formarse como profesional
de la Pedagogía, debiera implicar
la conciencia de que este ámbito
disciplinario y laboral incluye, pero
asimismo rebasa con mucho, al de la
enseñanza en cualesquiera de sus
grados, niveles y modalidades. La
enseñanza tiene que ver sólo con la
escolarización, sólo con la formalización
de la relación entre ésta y el
aprendizaje.
Por definición, todo proceso para ser
llamado educativo de manera genuina
debe tener como fin el que el sujeto
que lo lleva a cabo evolucione
como ser humano. Una persona educada
es aquella que a través de un
proceso de interacción social ha iniciado
el desarrollo de sus potencialidades
(conocimientos, actitudes,
habilidades, valores, aptitudes, etcétera),
en provecho de sí misma y de su
entorno, y que además cuenta con la
decisión para continuar haciéndolo
durante toda su vida. Esto en ocasiones
tiene que ver con escolaridad y
otras veces no. Acontecimientos
recientes ocurridos en universidades
norteamericanas parecen ejemplificar,
por desgracia, justamente una
relación inversa entre ambos aspectos.
Habrá que tener claro que no basta la
escolaridad para garantizar la educación;
pero también reconocer como
meta pedagógica el que a mayor
escolarización corresponda, como
consecuencia, mayor humanización.
Así, una visión comprometida hacia el
estudio del fenómeno educativo
resulta necesaria para intentar su
comprensión y transformación.
Justamente este nivel de transformación
es lo que a los profesionales de
la pedagogía nos caracteriza y nos
hace empatarnos frente a otros como
“idénticos” en la diversidad. Una de
las mejores formas de acceder a este
nivel de compromiso con la transformación
en beneficio de los (nos)otros
es el fundar agrupaciones profesionales
que permitan fortalecer el esfuerzo
individual y nutrirlo a partir de
cada yo multiplicado e integrado en
el “nosotros”.
Identidad gremial
Con independencia del plan y los
programas de estudio a través de los
cuales hemos sido formados; de la
orientación o postura que defina en
general a las instituciones de las que
somos egresados; de la índole de los
problemas educativos que más
hayan signado nuestro contexto de
formación profesional, existe una
tarea que nos agrupa: comprender y
explicar la educación como fenómeno
para transformarla en beneficio de
la humanidad.
A partir de esta convicción que nos
hace considerarnos idénticos en la
diversidad es que nacen sueños convertidos
en realidad como el Colegio
de Pedagogos de México, A.C.
A todos los profesionales de la educación
-pedagogas y pedagogos- e
independientemente de enfoques
epistemológicos e ideológicos, nos
interesa fomentar el desarrollo científico
de nuestra disciplina; promover
su estudio, el reconocimiento de su
relevancia para el avance de la democracia
y la justicia. De la misma manera,
estamos -todos- interesados en
que se fomente su estudio como
ámbito disciplinar y se difundan los
resultados de sus investigaciones.
En tanto campo laboral, reconocemos
nuestros intereses comunes
como parte de las condiciones necesarias
para el alcance de nuestros
objetivos profesionales. No obstante,
estamos ciertos del grave problema de corrupción que impera en muchas
de las instituciones y, por ello, no
dudamos en reconocer como parte
fundamental de nuestra identidad
gremial la obligación de ser vigilantes
de que el ejercicio profesional se realice
dentro del más alto plano legal y
moral. Por ende, somos los más interesados
en establecer y aplicar sanciones
contra los profesionales que
falten al cumplimiento de los deberes
profesionales como educadores y en
expulsar de nuestro gremio a quienes
ejecuten actos que desprestigien o
deshonren a la profesión. De no
hacerlo así: ¿de qué educación se nos
estaría permitido hablar?
A todas y todos los profesionales de
la educación nos interesa que se revise
y cumpla el marco legislativo que
permita promover la expedición de
leyes, reglamentos y sus reformas,
relativos tanto al ejercicio profesional
como a la ampliación de los servicios
educativos, formales y no formales,
para la población menos favorecida.
Estamos interesados en colaborar
con el poder público como cuerpos
consultores, dado que somos los
especialistas que mejor conocemos
los problemas de la teoría y de la
práctica de la educación. Asimismo,
seremos los indicados para asesorar
en la formulación de los planes y programas
de estudio, así como para
velar porque los puestos públicos en
que se requieren conocimientos propios
de la profesión, estén desempeñados
por los profesionales especializados
en pedagogía con título
legalmente expedido y debidamente
registrado.
El Colegio de Pedagogos de México, A.C.
En un número muy reciente de esta
misma publicación me he referido al
aniversario de plata de nuestra asociación
profesional. La organización
de los profesionales de la pedagogía
a través del Colegio ha cumplido
muchas de sus metas iniciales, pero
aún queda mucho por alcanzar.
En lo personal creo que a través de la
conformación del Colegio y de sus
primeros veintiséis años de vida
(1981-2007), el yo y el tú se han fundido
en el nosotros.
El Colegio brindó todo su apoyo y
promoción para que se creara el 8 de
mayo de 2006 en la ciudad de Mérida,
Yucatán, la Asociación Nacional de
Escuelas y Facultades de Educación y
Pedagogía.
El Comité para la Evaluación de Programas
de Pedagogía y Educación se
constituyó el 12 de febrero de 2007
en la ciudad de México,D.F. , en éste el
Colegio de Pedagogos de México,
A.C. funge como organismo asesor
especializado.
Fuimos invitados también a formar
parte del Consejo para la Acreditación
de Programas en Humanidades, cuya
conformación se halla en proceso.
El Colegio como organismo integrado
por profesionales apasionados
todos por la educación, desde sus
fundadores hasta quienes recientemente
ingresaron, ha procurado el
desarrollo de la disciplina y el desempeño
de sus miembros. Ha propiciado,
aún sin contar con recursos, la
difusión de la Pedagogía como disciplina
y como campo profesional. Ha
simpatizado con el proyecto de organizar
encuentros estudiantiles y por
lo tanto ha apoyado a los pedagogos
en formación de las diversas instituciones
a lo largo y ancho de la República
Mexicana.
En cuanto a los resultados de reflexiones,
propuestas e investigaciones, ha
convocado y organizado los primeros
congresos nacionales de pedagogía
de que se tiene memoria en este país.
El próximo tendrá lugar en el año
2008 en Mérida,Yucatán.
A partir del 13 de junio un nuevo
Consejo Directivo se halla al frente de
nuestra Asociación profesional. El
nosotros continúa configurándose y
evolucionando hacia el alcance de
nuestras metas como organización a
través de nuevos compañeros. Lo
mejor para todos ellos, enhorabuena.
Conclusiones
Desde siempre supe que mi campo
de ejercicio profesional era la educación,
aún antes de conocer de la existencia,
en la UNAM, de la licenciatura
en pedagogía de la cual egresé. A través
de mi formación y de los estudios
posteriores que he realizado, el yo: mi
identidad como pedagoga, se ha configurado,
corregido y renovado bajo
el crisol de entrañables tús: estudiantes,
compañeros y profesores; hoy
algunos ya sólo presentes en el corazón. Desde ahí se formó y continúa
dibujándose en incesante dinámica
el nosotros.
A partir de mi desempeño como presidenta
del Colegio de Pedagogos de
México, A.C. durante el periodo 2002-
2007 y desde ahí hacia la diversidad
de acciones y eventos académicos en
los que he participado, la meta sigue
siendo consolidar la identidad de
quienes hemos elegido a la educación
como el sentido de nuestra
tarea.
Cada uno desde la autonomía de su
yo, se define y redefine integrándose
a redes de actividad comprometida,
para así participar en la construcción
responsable de cada día proyectando
el yo en el tú hacia el nosotros, para
los otros.
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