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Identidad Gremial del Profesional de la Pedagogia

 
Teresita Durán Ramos
Dra. en Pedagogía. Profesora de la FFL. UNAM
tduran@paedagoguim.com

 

Introducción
Es evidente que la totalidad de las profesiones implican proyección social. Sin embargo, en el caso de la nuestra, ésta es su esencia, ya que el objetivocentral es posibilitar que en los otros, en los “menores” debido a cualquier factor, se realice el proceso de hacerse a sí mismos y crecer.

Estudiar a la educación como fenómeno nos sitúa en el centro del conocimiento: tanto de las ciencias como de las humanidades. Nos coloca también en el entrecruce de diversos ejes que se implican, se corrigen y definen de manera recíproca y múltiple, se entrelazan y complementan en forma por demás compleja: tanto hacia el entorno social y el conjunto de relaciones e interacciones micro y macro políticas, como hacia la conciencia individual, el auto concepto, la ética, la responsabilidad, la trascendencia y el sentido de la existencia personal.

Estar interesados en el estudio del fenómeno educativo como objeto disciplinario y como campo profesional supone, o debiera suponer, la tarea constante de construcción de una identidad profesional individual y -asimismo- de una identidad gremial como red de interacciones y reflejos múltiples.

Del yo hacia el nosotros
La definición de la identidad -quien lo duda- es un espacio de reflexión, de búsqueda, de construcción, de transformación, de crecimiento. La construcción de la identidad, es, del mismo modo, una oportunidad de evolucionar desde el deber ser hacia el ser y desde el proyecto de futuro hacia la posibilidad real de cambio; del plano de los problemas, de las necesidades no satisfechas, al estadio de las estrategias de solución, de las tareas puntuales y de la convicción de hallar coherencia entre el pensamiento y la acción.

Hablando de identidad profesional, en estas mismas páginas he escrito que dedicarse al estudio de la educación, es decir, formarse como profesional de la Pedagogía, debiera implicar la conciencia de que este ámbito disciplinario y laboral incluye, pero asimismo rebasa con mucho, al de la enseñanza en cualesquiera de sus grados, niveles y modalidades. La enseñanza tiene que ver sólo con la escolarización, sólo con la formalización de la relación entre ésta y el aprendizaje.

Por definición, todo proceso para ser llamado educativo de manera genuina debe tener como fin el que el sujeto que lo lleva a cabo evolucione como ser humano. Una persona educada es aquella que a través de un proceso de interacción social ha iniciado el desarrollo de sus potencialidades (conocimientos, actitudes, habilidades, valores, aptitudes, etcétera), en provecho de sí misma y de su entorno, y que además cuenta con la decisión para continuar haciéndolo durante toda su vida. Esto en ocasiones tiene que ver con escolaridad y otras veces no. Acontecimientos recientes ocurridos en universidades norteamericanas parecen ejemplificar, por desgracia, justamente una relación inversa entre ambos aspectos.

Habrá que tener claro que no basta la escolaridad para garantizar la educación; pero también reconocer como meta pedagógica el que a mayor escolarización corresponda, como consecuencia, mayor humanización. Así, una visión comprometida hacia el estudio del fenómeno educativo resulta necesaria para intentar su comprensión y transformación.

Justamente este nivel de transformación es lo que a los profesionales de la pedagogía nos caracteriza y nos hace empatarnos frente a otros como “idénticos” en la diversidad. Una de las mejores formas de acceder a este nivel de compromiso con la transformación en beneficio de los (nos)otros es el fundar agrupaciones profesionales que permitan fortalecer el esfuerzo individual y nutrirlo a partir de cada yo multiplicado e integrado en el “nosotros”.

Identidad gremial
Con independencia del plan y los programas de estudio a través de los cuales hemos sido formados; de la orientación o postura que defina en general a las instituciones de las que somos egresados; de la índole de los problemas educativos que más hayan signado nuestro contexto de formación profesional, existe una tarea que nos agrupa: comprender y explicar la educación como fenómeno para transformarla en beneficio de la humanidad.

A partir de esta convicción que nos hace considerarnos idénticos en la diversidad es que nacen sueños convertidos en realidad como el Colegio de Pedagogos de México, A.C.

A todos los profesionales de la educación -pedagogas y pedagogos- e independientemente de enfoques epistemológicos e ideológicos, nos interesa fomentar el desarrollo científico de nuestra disciplina; promover su estudio, el reconocimiento de su relevancia para el avance de la democracia y la justicia. De la misma manera, estamos -todos- interesados en que se fomente su estudio como ámbito disciplinar y se difundan los resultados de sus investigaciones.

En tanto campo laboral, reconocemos nuestros intereses comunes como parte de las condiciones necesarias para el alcance de nuestros objetivos profesionales. No obstante, estamos ciertos del grave problema de corrupción que impera en muchas de las instituciones y, por ello, no dudamos en reconocer como parte fundamental de nuestra identidad gremial la obligación de ser vigilantes de que el ejercicio profesional se realice dentro del más alto plano legal y moral. Por ende, somos los más interesados en establecer y aplicar sanciones contra los profesionales que falten al cumplimiento de los deberes profesionales como educadores y en expulsar de nuestro gremio a quienes ejecuten actos que desprestigien o deshonren a la profesión. De no
hacerlo así: ¿de qué educación se nos estaría permitido hablar?

A todas y todos los profesionales de la educación nos interesa que se revise y cumpla el marco legislativo que permita promover la expedición de leyes, reglamentos y sus reformas, relativos tanto al ejercicio profesional como a la ampliación de los servicios educativos, formales y no formales, para la población menos favorecida.

Estamos interesados en colaborar con el poder público como cuerpos consultores, dado que somos los especialistas que mejor conocemos los problemas de la teoría y de la práctica de la educación. Asimismo, seremos los indicados para asesorar en la formulación de los planes y programas de estudio, así como para velar porque los puestos públicos en que se requieren conocimientos propios de la profesión, estén desempeñados por los profesionales especializados en pedagogía con título legalmente expedido y debidamente registrado.

El Colegio de Pedagogos de México, A.C.
En un número muy reciente de esta misma publicación me he referido al aniversario de plata de nuestra asociación profesional. La organización de los profesionales de la pedagogía a través del Colegio ha cumplido muchas de sus metas iniciales, pero aún queda mucho por alcanzar.

En lo personal creo que a través de la conformación del Colegio y de sus primeros veintiséis años de vida (1981-2007), el yo y el tú se han fundido en el nosotros.

El Colegio brindó todo su apoyo y promoción para que se creara el 8 de mayo de 2006 en la ciudad de Mérida, Yucatán, la Asociación Nacional de Escuelas y Facultades de Educación y Pedagogía.

El Comité para la Evaluación de Programas de Pedagogía y Educación se constituyó el 12 de febrero de 2007 en la ciudad de México,D.F. , en éste el Colegio de Pedagogos de México, A.C. funge como organismo asesor especializado.

Fuimos invitados también a formar parte del Consejo para la Acreditación de Programas en Humanidades, cuya conformación se halla en proceso.

El Colegio como organismo integrado por profesionales apasionados todos por la educación, desde sus fundadores hasta quienes recientemente ingresaron, ha procurado el desarrollo de la disciplina y el desempeño de sus miembros. Ha propiciado, aún sin contar con recursos, la difusión de la Pedagogía como disciplina y como campo profesional. Ha simpatizado con el proyecto de organizar encuentros estudiantiles y por lo tanto ha apoyado a los pedagogos en formación de las diversas instituciones a lo largo y ancho de la República Mexicana.

En cuanto a los resultados de reflexiones, propuestas e investigaciones, ha convocado y organizado los primeros congresos nacionales de pedagogía de que se tiene memoria en este país. El próximo tendrá lugar en el año 2008 en Mérida,Yucatán.

A partir del 13 de junio un nuevo Consejo Directivo se halla al frente de nuestra Asociación profesional. El nosotros continúa configurándose y evolucionando hacia el alcance de nuestras metas como organización a través de nuevos compañeros. Lo mejor para todos ellos, enhorabuena.

Conclusiones
Desde siempre supe que mi campo de ejercicio profesional era la educación, aún antes de conocer de la existencia, en la UNAM, de la licenciatura en pedagogía de la cual egresé. A través de mi formación y de los estudios posteriores que he realizado, el yo: mi identidad como pedagoga, se ha configurado, corregido y renovado bajo el crisol de entrañables tús: estudiantes, compañeros y profesores; hoy algunos ya sólo presentes en el corazón. Desde ahí se formó y continúa dibujándose en incesante dinámica el nosotros.

A partir de mi desempeño como presidenta del Colegio de Pedagogos de México, A.C. durante el periodo 2002- 2007 y desde ahí hacia la diversidad de acciones y eventos académicos en los que he participado, la meta sigue siendo consolidar la identidad de quienes hemos elegido a la educación como el sentido de nuestra tarea.

Cada uno desde la autonomía de su yo, se define y redefine integrándose a redes de actividad comprometida, para así participar en la construcción responsable de cada día proyectando el yo en el tú hacia el nosotros, para los otros.

 
   
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