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Introducción
Para aproximarnos al fenómeno de la
virtualización de la educación y su
relación con el desarrollo de tecnologías
de la información y comunicación
(TICs) es necesario señalar que el primero
va más allá de la instrumentación
del proceso de enseñanza-aprendizaje-
evaluación, debido a que
comprende todas las alternativas y
propuestas de mejora del acto educativo
en los entornos virtuales de
aprendizaje.
La educación en la postmodernidad,
con la velocidad abrumadora de avances
tecnológicos y acontecimientos
humanos, se configura como un factor
social trascendente y protagonista en
una época de la historia de la humanidad
en la cual se lucha por conseguir
cambios fundamentales en los procesos
evolutivos de la sociedad a partir
de comprender y explicar una realidad
con diferentes procesos complejos,
que hasta hace poco, sólo el científico
estaba a cargo de investigar para
entender su lógica o racionalidad.
Los educadores hemos tenido la necesidad
de buscar una nueva forma de
interacción para lograr que el aprendizaje
aproveche el vasto poder de las
computadoras, el video, las TICs, la telemática
y, que todo ello, permita mejorar
el proceso de enseñanza-aprendizaje-
evaluación.
En la actualidad la “virtualización” educativa
no sólo hace referencia a una
“realidad”, sino que se convierte en una
necesidad y alternativa para el desarrollo
social y económico de las naciones,
en donde la formación y/o educación
a distancia, on line, digital ó
virtual, permite a estudiantes, profesores,
facilitadores y administradores,
tener un lugar de encuentro educativo
en donde se fomente la autonomía del
alumno a través de la búsqueda independiente
del conocimiento, de manera
paralela con el desarrollo de sus
habilidades para el trabajo colaborativo
en espacios virtuales.
Sabemos que el reto en la educación a
distancia virtual se encuentra en la vinculación entre saber y pensar, entre
enseñar e investigar, ya que el nivel de
pensamiento, conocimiento e investigación,
determinará su capacidad para
brindar la formación académica que
no solamente incida en la dimensión
escolar ó universitaria, sino que logre
permear las esferas personal y social
de nuestras comunidades.
La virtualización en la educación y
la generación NET
Independientemente de tomar conciencia
y responsabilidad en nuestro
papel como gestores del desarrollo
educativo, debemos ocuparnos de la
existencia y la creación de espacios de
reflexión, aprendizaje e intercambio
de conocimiento sobre la Virtualización
en la Educación.
Al abordar la virtualización de la educación,
un referente básico lo constituyen
las TICs aplicadas a la educación,
con lo cual hacemos referencia a todos
aquellos instrumentos y herramientas
que, por una parte, ayudan a los formadores
en su tarea de enseñar y por
otro, facilitan a los alumnos el logro de
los objetivos de aprendizaje (Cabrero,
2000,18), sin embargo, no se acota sólo
a ello, sino a la perspectiva en la creación
de una situación educativa centrada
en el alumno, la cual fomenta su
autoaprendizaje, el desarrollo de su
pensamiento crítico y creativo,
mediante el trabajo en equipo cooperativo
y el empleo de la tecnología de
punta (Ferreiro, 1999:143).
En la actualidad debido a los avances
tecnológicos y a su notable influencia
en los procesos educativos de las últimas
décadas, es necesario considerar
que los integrantes de la “generación
net”, nuestros actuales alumnos, prefieren
estar en permanente relación con
los medios de información y comunicación
en un entorno social distinto al
que ofrece un aula con un docente
exclusivamente expositivo y una clase
ausente de interactividad (Edel, 2004).
De ahí que los docentes tenemos que
buscar un equilibrio técnico–pedagógico,
entre el uso de los medios tecnológicos
y el proceso educativo que
implica la transmisión-información de
conocimientos, habilidades, actitudes
y valores.
En este sentido, Zamora (2002:26)
señala que el desarrollo de competencias
informativas en las instituciones
formadoras de docentes es relevante
para mejorar los procesos de enseñanza-
aprendizaje-evaluación, pues el
volumen de información, el modo en
que se accede, y la forma como se
codifica la información, se han trasformado.
Por ello las escuelas deben cambiar y
tomar decisiones relacionadas con la
integración de los medios electrónicos,
el acceso a la información y la
incorporación de recursos virtuales a
fin de hacer una escuela más activa,
participativa y divertida.
Una alternativa para lo anterior es el
empleo de plataformas tecnológicas,
ya sea de uso libre ó bajo licencia, las
cuales, en su estructura virtual cuentan,
entre otros, con espacios diseñados
para la evaluación del proceso
educativo, generalmente denominados
como “assessment center” dichos
apartados presentan una gama de
posibilidades didácticas entre las que
se encuentran los foros de discusión
sincrónicos y asincrónicos,chats,blogs,
homeworks, mapas conceptuales,
pruebas objetivas, grupos de trabajo
colaborativo, por citar algunos. En la
diversidad de plataformas tecnológicas
existentes encontramos a Claroline,
Fle, Dokeos, Blackboard, Learning
Space y un centenar más, actualmente
la muy difundida Moodle, cuyo entorno
de aprendizaje resulta muy accesible
para el diseño y evaluación de cursos
en línea, y con el atractivo adicional
para los docentes y las instituciones de
ser software libre.
Consideraciones para el docente-investigador
De acuerdo con lo anterior es necesario
que los docentes independientemente
de que ser expertos en contenidos
temáticos, podamos cubrir
funciones relacionadas con las TICs, es
decir, seleccionar el material y planificar
su utilización desde un enfoque
didáctico, facilitar y mediar las actividades
para las cuales está preparado el
estudiante, coordinarnos con los
padres cuyos hijos tengan computadoras
de escritorio, laptops, videojuegos,
etc. y asesorarlos en el uso de la televisión y otros medios audiovisuales
que existan en sus hogares (Sevilla,
1998:36).
Lo anterior no significa que se debe
dejar todo al uso frío de las TICs, sino
más bien ser promotores del desarrollo
de la creatividad, del fomento a la
lectura, de la imaginación, de la participación,
de la reflexión, de la actividad
lúdica, del uso adecuado del tiempo
libre y otros; y que a través de la experiencia
y mediación docente, la “interacción”
con los recursos tecnológicos,
se convierta en una experiencia de
aprendizaje significativo para el alumno
y le permita la “interactividad”, en
otras palabras, la construcción social
del conocimiento. Resulta importante
mencionar que la revolución del acto
educativo se orienta a combatir dos
aspectos, en primera instancia modificar
el sentido de la docencia tradicional,
lo cual implica el empleo de recursos
tecnológicos para la educación,
para intentar convertirlos de transmisores
de conocimientos a educadores;
y posteriormente, capacitarlos para
cumplir cada vez mejor con su cometido
(Rugarcía, 1996:26).
Respecto al modelo tecnológico y su
relación con la práctica docente,Chadwick
(1998:77) hace en hincapié en
que es necesario establecer claramente
sus intenciones y objetivos, sin limitarlos;
definir sus procesos y procedimientos;
especificar la manera de
evaluar y de ser evaluado; es moderno
en cuanto a los medios y los métodos
que empleará para su funcionamiento;
será eficaz en cuanto a la designación
de gastos y recursos; está ordenado,
coordenado e interconectado de
modo lógico; está basado en el reconocimiento
de que la educación es
fundamentalmente una actividad
humana, con participantes y resultados
humanos; la participación del personal
docente en el análisis, diseño,
desarrollo e instrumentación es fundamental
para este modelo.
Conclusión
Es necesario formar usuarios de tecnología
y, desde luego, consumidores; el
hecho de que una escuela esté dotada
con un centro de cómputo no significa
que ésta se utilice o, al menos, que se
utilice con tanta frecuencia como para considerar su uso rentable (Gros
2000:29), parecería que la escuela
todavía no ha respondido a las expectativas
generadas, podríamos afirmar
que a la necesidad de formar personas
capaces de utilizar la tecnología, la
institución escolar respondió sólo con
alfabetización informática.
Por otra parte, los docentes debemos
concientizar que nuestra tarea respecto
a la tecnología no es conocer las
rutinas de su uso o aplicación, su incorporación
al proceso de enseñanza-aprendizaje-evaluación exige contemplar
de manera distinta dicho proceso
y dimensionar en qué medida afectará
a todos los elementos que lo componen.
Por decirlo de otra manera, el uso
de las TICs exige formación, ni la fascinación
o presunción respecto a las
TICs ni la huida de las mismas, o la inseguridad,
son posturas aceptables hoy.
La investigación educativa sobre las
TICs sólo es la punta del iceberg que
forma parte de “la virtualidad en el
proceso educativo”como área y objeto
de estudio, lo cual supone inmiscuirse
en la naturaleza de entornos emergentes
de aprendizaje y su impacto en los
procesos educativos.
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