Benito Guillén Niemeyer
Lic. en Pedagogía. Candidato al grado de doctor.
Profesor de la FFL de la UNAM
bguillen@ciap.com.mx |
Introducción
En el campo de la investigación
pedagógica es clara la prevalencia
del paradigma fenomenológico hermenéutico,
del que es indudable su
valor y una realidad su amplia aceptación
y empleo, lo que también
hace que se corra el riesgo de constituirse
sólo en una moda. Este paradigma
ha contribuido a que hoy tengamos
una mejor interpretación de
nuestro objeto de estudio, pero también
nos ha llevado, en el mejor de
los casos, a un descuido del paradigma
empírico analítico y, en la peor
de las situaciones, a la ignorancia,
descalificación y desprecio por esta
última óptica de investigación.
Las bondades que ofrece el modelo
de la llamada “investigación cualitativa”
no implica desechar los modelos
de la denominada “investigación
cuantitativa” esta última ha dado
testimonio de que es capaz de ofrecer
bondades y beneficios en la comprensión
de nuestro objeto de estudio,
por ello sostengo que mediante
una estrategia de convergencia entre
ambos paradigmas es como podremos
lograr un mayor y más profundo conocimiento y solución de los
problemas educativos. Esto requiere
conocer ambas propuestas y las
metodologías que de ellos se derivan,
tarea más que compleja para un
individuo, pero absolutamente posible
para una comunidad o grupo de
investigadores, de ahí que la colaboración
y el diálogo entre investigadores
es hoy factor indispensable para
el desarrollo de una disciplina cada
día más compleja como la pedagogía.
Es en este tenor de cosas que resulta
notable el poco uso de los modelos
experimentales en el planteamiento
y análisis de los problemas educativos.
La investigación experimental es
una de las metodologías de investigación
más cuestionadas y por lo
mismo a la cual menos se recurre en
la actualidad; es más, en la mayoría
de los casos esta forma de investigación
ni siquiera es conocida por los
estudiantes y profesionales de la
pedagogía.
Investigación experimental
La investigación experimental se
ubica dentro de las modalidades de
la investigación causal, entre las que
también se encuentran los diseños
cuasi experimentales y los ex-postfacto.
La principal y distintiva característica
de la experimentación es la
producción intencional de los fenómenos
educativos bajo condiciones
de control. Control que se hace
manifiesto, sobre todo, en la introducción
de la variable independiente,
de otras variables intervinientes y
en la variable dependiente en la producción
del fenómeno sujeto a estudio.
Los diseños experimentales (y en su
caso los cuasiexperimentales) son
alternativas viables y en algunos
casos la mejor, para la demostración empírica de las bondades de programas,
estrategias, recursos y materiales
educativos, son alternativa preventiva
para no incurrir en errores de
simple apreciación y su empleo en la
construcción de la teoría pedagógica
debería ser irremplazable.
Los modelos clásicos, tales como los
de dos grupos al azar, pretestpostest,
multigrupos, cuadros latinos,
además de los diseños, ad hoc y los
diseños intra sujeto, entre otros
muchos, son alternativas que investigadores
y estudiosos de la pedagogía
deberíamos considerar más a
menudo para una cabal y más
amplia comprensión de los fenómenos
que nos ocupan y preocupan.
El manejo de la metodología experimental
implica profundizar en el
conocimiento de disciplinas que con
frecuencia se consideran poco atractivas
en nuestra área, entre otras: la
lógica, la estadística inferencial tanto
paramétrica como no paramétrica y
los elementos finos asociados a la
teoría de la medición en ciencias
sociales. El empleo de estas disciplinas
hace que, en algunos casos,
parezca complicado el manejo de
esta estrategia de investigación,
cuando en realidad no es así y sí son
éstas áreas de conocimiento cuestión
que los profesionales de la
educación y la pedagogía no deberíamos
descuidar.
Uno de los cuestionamientos más
frecuentes hacia la investigación
experimental en educación, es el
hecho de que ésta se realiza tomando
muestras de individuos concretos
que son sujetos de los procesos educativos
y sobre los cuales se interviene
directamente; la misma observación
podría hacerse de la investigación
en ciencias de la salud y a la
investigación biomédica. Pero el cuestionamiento
no es del todo fundado,
existen códigos de ética y procedimientos
que garantizan que la
intervención experimental no tenga
efectos nocivos para los sujetos que
integran las muestras, tal como sucede
en la investigación en salud.
Por otro lado, la posibilidad de generalizar
los resultados experimentales
a poblaciones más amplias, está
determinado por el rigor metodológico
con que se lleva a cabo el proceso
de investigación y en todo caso
establece los límites de generalización.
Los criterios de validez interna y
externa a los que debe ser sometido
todo diseño experimental establecen
claramente el valor de las conclusiones.
Así, la experimentación
brinda la posibilidad que a partir de
los criterios metodológicos y la
selección de la muestra las conclusiones
del proceso de investigación
puedan ser establecidas en su verdadera
proporción, lo cual sin duda es
una ventaja sobre otros procedimientos
de investigación.
Importancia de la experimentación
pedagógica
La investigación experimental ofrece
la posibilidad de validar procesos,
técnicas e instrumentos de manera
objetiva y por demás precisa
mediante la comparación de los
efectos reales que esos procesos o
instrumentos tienen sobre los actores
de los procesos educativos. Con
frecuencia valoramos el impacto de
una metodología o una estrategia
determinada por los efectos que
causó su implantación, lo cual es correcto,
el asunto es que hay que esperar
a que las cosas sucedan y los
impactos se presenten con las consecuencias
que de ellos se derivan,
quizá los diseños ex-post-facto sean
un buen recurso para dar cuenta de
esos resultados, el problema es que
no hubo posibilidad de previsión ni
prevención de esos efectos, lo cual
se podría haber controlado con la
realización de experimentos previos
a la implantación.
Son muchas las áreas en ciencias
sociales y humanas en que no es
posible la experimentación, sería una
necedad tratar de explicar un fenómeno
que por su complejidad no
permite el control experimental con
metodologías que exigen ese control
en la producción del fenómeno, para
ello los diseños ex-post-facto si son
una alternativa viable Es decir la
experimentación, como todas las
estrategias metodológicas, tiene
limitaciones que es necesario tener
presentes, pero también hay muchos
aspectos del quehacer pedagógico
que podrían resolverse más adecuadamente
mediante la experimentación
y la estamos omitiendo.
Son innumerables los tópicos sobre
los cuáles la experimentación podría
brindar información valiosa para la
toma de decisiones educativas en
todos los niveles, desde el aula hasta
el diseño de políticas públicas,
pasando por el desarrollo institucional
y la formación de recursos humanos.
Veamos algunos casos, sólo a
manera de ejemplo.
¿Cómo puede un profesor en el aula
determinar que estrategia de enseñanza
es mejor para sus estudiantes
en una materia en particular? ¿cómo
puede saber si su experiencia es
generalizable a otras situaciones u
otros grupos? Mediante la experimentación
puede obtener respuestas
sistemáticas a sus experiencias,
que en educación las hay por cientos
y quedan en la incertidumbre del
aula.
En materia de política educativa, ya
vivimos una amarga experiencia en
nuestro país al implantar de manera
generalizada el método global de
análisis estructural en la enseñanza
de la lecto escritura en la educación
básica, sin que previamente se
hubiesen probado las bondades y
pertinencia con nuestra lengua
nacional, lo que ocasionó que decenas
de generaciones se formaran
con deficiencias en esa área y el fracaso
del método se decretara
muchos años después.Todo indica
que los pizarrones electrónicos a los
que se denomino “enciclomedia”
seguirán el mismo proceso.
Las modalidades sobre diseño curricular,
ocupación de muchos de los
profesionales de la educación, nos
llegan por oleadas y se presentan
como las novedades de la vanguardia
pedagógica, se asumen con suficiente
análisis teórico –lo cual es
muy bueno– pero con muy poca evidencia
empírica, incluso la “tropicalización”
de algunas de estas propuestas
se hace sin experimentación
previa. Su posterior e inminente crítica,
surge del referente teórico que
impulsa la nueva metodología curricular
y, nuevamente, carente de
sustento empírico. Hoy la planeación
curricular por competencias resulta
ser una alternativa que incuestionablemente
es el paradigma para la
gran mayoría de los expertos en esta
materia, ¿qué evidencias tenemos de que la planeación bajo esta modalidad
repercutirá en un mejor proceso
formativo de los estudiantes? ¿es
susceptible de emplearse en todas
las áreas del conocimiento y en
todos los niveles educativos, por
ejemplo en la formación profesional
en humanidades o para enseñar la
geografía en educación básica? En
fin hay una colección innumerable
de preguntas que deberían ser
respondidas a través de investigaciones
experimentales.Vale la pena precisar
que lo anterior no significa una
crítica a la planeación por competencias,
es sólo un ejercicio heurístico
para validar la aplicación de los diseños
experimentales en este ámbito
del quehacer pedagógico.
Con frecuencia se dice que la experimentación
se enfoca a problemas
muy particulares del quehacer educativo,
puede ser cierto, pero la posibilidad
de ofrecer respuestas sistemáticas
y de valor científico a cuestiones
puntuales también es quehacer
de la investigación.
No sólo en el plano de la investigación
aplicada la experimentación
tiene un papel relevante, en el
campo de la construcción teórica la
metodología experimental es factor
indispensable para someter a prueba
teorías, analizar su pertinencia y
valor, además de aportar elementos
valiosos para la validación de categorías,
conceptos y constructos que
pretenden explicar sectores del quehacer
educativo.
La experimentación como proceso
formativo
Por otra parte y visto el asunto desde
el proceso formativo, la metodología
experimental es un recurso para la
formación de la mente científica que
no debe faltar en todo proceso educativo,
le proporciona al estudiante
una perspectiva heurística del fenómeno
y por lo mismo enriquece su
visión para la identificación y resolución
de problemas, además de apoyar
de manera significativa el proceso
de formalización de conceptos y
la estructuración lógica del pensamiento.
El estudiante y el estudiosos de la
pedagogía, reciben aportaciones
intelectuales y profesionales con el
manejo de la experimentación que
no se obtienen con otras formas de
investigación, además del pensamiento
heurístico ya mencionado, la
capacidad de sistematizar y validar
propuestas de forma sistemática y
que van más allá de los impulsos o
respuestas coyunturales a los problemas,
les permite validar la “opinión
experta” en el campo mismo y argumentar
con razonamientos y experiencias
los resultados, en fin sólo por
su valor la formativo la metodología
experimental debería ser estudiada
seriamente por los futuros profesionales
de la educación, además claro
de por su valor explicativo en nuestra
disciplina.
Conclusiones
Aquí he presentado sólo un breve
panorama de lo que es la metodología
experimental, profundizar en ella
significaría estudiar los diversos diseños,
sus implicaciones metodológicas,
los procesos estadísticos asociados
con ellos, la instrumentación, etc.
tarea que rebasa las intenciones de
esta colaboración.De igual forma la
discusión epistemológica sobre los
paradigmas de investigación y sobre
la misma experimentación, las implicaciones
y vínculos con la lógica que
guardan estas discusiones, son un
campo fértil y amplio en el que vale
la pena incursionar.
Los estudios experimentales son un
sustento imprescindible para la praxis
educativa, para la comprensión
del fenómeno y sobre todo para su
instrumentación. Las buenas ideas
son mejores cuando tienen sustento
científico.
Finalmente, me parece oportuno llamar
la atención sobre lo que considero
un descuido por parte de los
investigadores y profesionales de
nuestra disciplina, la experimentación
es una forma de investigación
valiosa y dinámica, que lamentablemente
en nuestro país estamos olvidando,
lo cual puede llegar a representar
una desventaja para la consolidación
de nuestra disciplina y la
resolución de nuestros graves problemas
educativos. Basta revisar para
una adecuada valoración de su
empleo lo que hoy en día se esta
realizando en Norteamérica y Europa
en esta materia.
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