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Diversitas

 

La Novela Histórica

 
Héctor Díaz Zermeño
Profesor de la Universidad Autónoma de México
FES Acatlán.
Adscrito a la Coordinación de investigación FFL

 

Introducción
Si partimos, por un lado, de la consideración de Luis González y González de que el oficio de historiar es la narración detallada de los hechos acontecidos y dado que “el historiador es al fin y al cabo descendiente del cuentero”, lo cual implica la combinación de la verdad, así como la mistificación o mitología de la misma, esto nos da la pauta para hacer la diferenciación entre lo que es la historia y la novela, es decir para tratar de diferenciar lo que hay de realidad y ficción en lo escrito, de lo cual resulta que todos estos elementos nos hacen cuestionarnos igual que para muchos colegas ¿para qué sirve la historia?

Si por otro lado, vemos que Luis González citando a Daniel Cosío Villegas, expresa que la historia debiera ser novelada en cuanto que debe tener tal interés que mantenga la atención del lector de modo persistente:“ para él un libro de historia debía ser una novela con protagonistas y hechos ciertos, una novela verdadera”, se apreciará que ambos señalamientos son característicos de la novela y de la historia, esto nos obliga, a la vez, a otros cuestionamientos sobre la función de la novela histórica que aquí pretendemos mostrar, aunque de forma breve, principiando por dar las definiciones de novela, de historia y de los valores, para subrayar que en última instancia la función de la novela histórica podría ser la de fomentar el sentido crítico de los valores y antivalores que se encuentran en ella, basándonos en el pensamiento pedagógico, psicológico, filosófico, de algunos estudios realizados por escritores que nos han precedido en la síntesis y el análisis de lo que es la historia, la novela y los novelistas de la revolución mexicana en particular.

Éste artículo no es más que el inicio de una serie de reflexiones que podrían ser de utilidad para los maestros del nivel medio superior que enseñan las ciencias sociales, así como para el público en general que obviamente percibe sentimentalmente las orientaciones de una lectura histórica novelada, pero que no ha logrado fraguar sus ideas sobre los valores implícitos para orientarse a sí mismos y a otros más.

Las definiciones
De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, Novela es, una noticia, un relato novelesco. Obra literaria en prosa en la que se narra una acción fingida en todo o en parte y cuyo fin es causar placer estético a los lectores con la descripción o pintura de sucesos o lances interesantes, de caracteres, de pasiones y de costumbres”. En sentido figurativo son los “hechos de la vida real, que parecen ficción. Histórica, la que se constituyó como género en el siglo XIX desarrollando su acción en épocas pretéritas, con personajes reales o ficticios, y que tratando de evocar los ambientes, costumbres e ideales de aquellas épocas”. Picaresca,“la que normalmente en primera persona, relataba las peripecias poco honorables de un pícaro”.Novelas,“referir un suceso con forma o apariencia de novela”. Historia novelesca, por “singular e interesante”.

Historia: En cuanto a este término daremos sólo tres definiciones que ofrece el mismo diccionario: “Narración y exposición de los acontecimientos pasados y dignos de memoria, sean públicos y/o privados… conjunto de los sucesos o hechos políticos, sociales, económicos, culturales, etc, de un pueblo o de una nación. Relación de cualquier aventura o suceso…Histórico, del latín historicus, adj. Perteneciente o relativo a la historia. Averiguado, comprobado, cierto, por contraposición a lo fabuloso legendario…"

Las concepciones de lo histórico
Ahora bien, después de haber ilustrado lo que etimológicamente es la novela y la historia, procedamos a mostrar lo que para Luis González es lo histórico humano, tomando en consideración a Lucien Febvre, para de allí pasar a su propia concepción basada en su propia experiencia y otros muchos autores; luego mostrar cuál ha sido la función de la novela en general, en la novela de la revolución Mexicana y finalmente pasar al sentido que le deben dar los valores y antivalores de la escuela en nuestro país.

Lo histórico humano se caracteriza por la abundancia de rarezas o novedades… Lo histórico de factura humana es con frecuencia arbitrario, irregular, imprevisible y poco dócil a las formulaciones matemáticas. Por otra parte, la naturaleza no sabe que tiene historia y el hombre sí. Por angas o por mangas,“la historia es ciencia del hombre” y de los hechos humanos.

De esta cita, parte don Luis para expresar personalmente que: Con la palabra histórico sólo damos a entender la suma de lo humano acontecido en el decurso del tiempo en la medida y hasta donde es posible saber de él, y esto en el mejor de los casos, pues muchos colegas opinan que no todas las acciones cognoscibles del homo sapiens son históricas, pues el historiador actual sólo se ocupa de los muertos…En cada época, en cada nación y en cada individuo se da un diferente criterio de importancia. Mucho de lo histórico importante de ahora valía un comino ayer. Acaeceres hoy considerados absolutamente insignificantes fueron en la Edad Media muy valiosos. El mundo histórico, además de indeterminado, es movedizo, cambiante.

Siguiendo a don Luis:
Según muchos filósofos y no pocos historiadores de la nueva ola, es histórico todo lo real… Dentro de las herejías de los tiempos modernos,Hegel, Marx, Comte, Croce y otros ilustres pensadores le han hecho modificaciones importantes a la concepción agustiniana, a la idea de la historia como un orden necesario y perfecto. Por lo demás, ninguna de las anteriores filosofías de la historia han afectado de manera sustancial las tareas habituales de los historiadores. Las cuitas de éstos van por otro rumbo. Los aspectos de lo histórico que verdaderamente les interesa son cachos de ese mundo, son épocas y periodos, regiones, estados, individuos y grupos, economías y políticas, ideas y valores; es decir, conjuntos articulados e inteligibles, en complejas redes de relaciones llamadas estructuras históricas. La historia como totalidad rara vez le interesa al historiador. .. al volver la vista hacia atrás el filósofo de un mundo, una máquina inmensa que desciende, sube, da vueltas o corre desde un origen a una meta…el historiador está hecho para
percibir periodos, espacios, grupos de hombres y actividades etiquetadas. Por regla general, es tan malo para la contemplación del bosque como para ver una a una las hojas de los árboles.

Hasta aquí hemos citado a don Luis González para subrayar sólo a modo de muestreo algunas de las concepciones básicas de lo que es la historia y que nos puedan ser de utilidad para indicar cuál podría ser la función de la novela, comparada con la parte que implica la realidad de la misma.

Las concepciones de la novela histórica
En general, para tener una idea de lo que se puede entender por novela histórica, sus géneros y que nos ayude a dilucidar su función en la transmisión del conocimiento histórico, nos referiremos básicamente a la obra de Georg Lukács. Si bien, desde su prefacio señala que no pretende ofrecer una historia completa de la novela histórica, de cualquier forma con el estudio que expone, nos muestra la función que han ejercido diferentes obras en tal sentido, subrayando que ésta nació, se desarrolló, floreció y decayó como consecuencia necesaria de las grandes revoluciones sociales de los tiempos modernos8 , constituyendo esta idea, otra observación útil para nuestro análisis.

Otras funciones de la novela según Lukács al observar los escritos de varios novelistas referidos a Europa, entre otras, serían por ejemplo, el que sólo muestran la historia como algo superficial, lo que interesa es la curiosidad y lo excéntrico del ambiente; derivar de la singularidad histórica de la época, la excepcionalidad en la actuación de los personajes y la generalidad de cualquier país; el conceder importancia sólo a la verdad social y psicológica de estos mismos; el desarrollo de los hechos en un lugar y tiempo indeterminado, pero plasmando las épocas con un realismo audaz y penetrante, sin saber lo específico de su propia época desde un ángulo histórico; el predominio poético de la historia; hacer la crítica ilustrada de lo “irracional”; el patriotismo burgués revolucionario; destacar la pseudocultura de las altas cortes europeas; la representación de la lucha ideológica versus la ilustración; la esperanza de los renacimientos nacionales, basados en la insurrección política armada; la experiencia de las masas en las insurrecciones de tal naturaleza; el carácter histórico de las revoluciones; la historia es un ininterrumpido proceso de los cambios y que esta historia interviene directamente en la vida del individuo; la forma en que los muros estamentales se derrumban con los mismos cambios; la inserción social del proletariado ambicioso de riqueza y honores en altas esferas de la humanidad; el explicar a las masas el significado y objetivo de las guerras a través de la propaganda folletinesca; la experiencia de viajar por toda Europa con la transmisión de las aventuras propias de la soldadesca; la influencia de Francia en particular, sobre el resto del continente europeo; la creación del sentimiento de la historia a través de la exaltación de los hechos heroicos; la evocación del sentido de independencia e idiosincrasia, ligado a los recuerdos del pasado, a la pasada magnificencia, a los momentos de vergüenza nacional; los nexos entre la historia nacional y la universal; el enjuiciamiento de las condiciones económicas desiguales y de las luchas de clase; la explotación del trabajador por el capital; mostrar que el capitalismo era la forma más inhumana de explotación; el caos de la competencia; el aniquilamiento de los pequeños por los grandes; la humillación de la cultura por haberse convertido en mera mercancía; la comparación del idilio social de la edad media, presentada como el periodo de la pacífica cooperación de las clases, como la época del crecimiento, etc.

En particular y referido a México
Ahora bien, si tomamos en cuenta la entrevista realizada a John Brushwood, considerado por René Avilés Favila como crítico favorito de los escritores mexicanos, lo fundamental en una novela sería la forma en ... la cual el referente es transformado: toda novela inventa un mundo, el grado o la intensidad de la invención es variable…La nueva novela mexicana tiene dos aspectos; realismo y metaficción.

Si comparamos esta declaración con la versión etimológica, veremos de inmediato la coincidencia en cuanto que la historia novelada en general y la nueva novela mexicana tienen como referente común la realidad del pasado, transformada de tal modo que impactan la fantasía del lector. Así tendríamos como otra reflexión que, la influencia de la novela en el conocimiento histórico estaría en destacar los hechos que nos llevan a enfocar desde un punto de vista más definido las costumbres, ambientes e ideales de una época determinada por un escritor.

En la novela de la revolución mexicana, ya en particular y basándonos en el estudio de Brushwood sobre este periodo de nuestra historia, podríamos señalar también algunas características de la función que ejerce, como por ejemplo: dar algunas facetas de la realidad que se vivió en aquella época; las diferencias con el contexto europeo; mostrar la mezcla de impulsos burgueses y proletarios; la sensación de soledad y de falta de comunicación con el resto del mundo; de las aspiraciones de la sociedad mexicana por superar la época de la dictadura porfirista y su incipiente capitalismo; la recreación de la realidad a punto de comenzar la revolución; la prosa de ficción que destaca la tempestad de los hechos revolucionarios y sus personajes sobresalientes; el hermetismo eclesiástico y la represión callista; la realidad cotidiana del indígena y del campesino y su inserción en el movimiento armado; el contraste entre la aristocracia terrateniente y los pobres del campo; el cambio que ofrece esperanza a unos y desesperación a otros; la capacidad de salir de lo particular, de lo íntimo, de lo común y corriente y pasar a la identificación del pueblo de su condición humana; el humor y el cinismo realzan la franqueza y el realismo de la historia del momento; basar la ficción en características humanas comunes a todos los hombres y no peculiares de México, dando así cierto carácter de universalidad; la dificultad para captar dónde termina una cultura y comienza otra, dónde acaba la realidad y empieza la imaginación, dónde el hecho se cambia en superstición; el sentido de denuncia de los opresores y la necesidad de redención; el sentido utópico y de traición a la revolución; la inconformidad con la interpretación social del cambio; la forma que los intentos realizados para cambar al país se vieron frustrados por la falta de conciencia del hecho revolucionario; la continuidad en la configuración del mexicano y la mexicanidad; en lugar de expresar disgusto por la pérdida de los valores morales comunes en la nueva sociedad mexicana, parecen buscarse causas más profundas; se averigua dónde está el poder real; la posesión por la tierra es la esencia del disgusto nacional, sirviendo para el estudio de una gran diversidad de personajes; la caracterización de las diferentes clases de familia de la época, que como unidad quedó destruido; el conflicto entre los conservadores y los liberales; la influencia de inmigrantes venidos de Europa; la indignación ante la triste imagen que daban los pobres de la ciudad; la explotación de los pobres por funcionarios deshonestos; la cultura indígena que aunque aislada, pervivió en idioma, costumbres y religión; el rencor de los tiranizados; el amor obsesivo por las mujeres; las ánimas en pena que aún deambulan por la tierra; el aire de fiesta; el sentido de la muerte de la vida o la muerte de la muerte; mirar más allá de lo aparente; el caleidoscopio de personajes dibujados: poetas, filósofos, actrices, criados, prostitutas, obreros, directores de cine, queridas, oportunistas, aristócratas, nuevos ricos, individuos ambiciosos de la clase media; cómo es que el poder se opone a lo humano; los mediocres que se agachan al poderoso quien igual que el aspirante a poderoso y el humilde están perdidos en la sociedad moderna; la idea de que la revolución debió cambiar a los hombres, no a las instituciones, etc.

Los valores y antivalores como función de la novela
Tomando en consideración a Risieri Frondizi, Pablo Latapí y David René Thierry para definir lo que son los valores, podríamos sintetizar que son algo con un contenido intrínseco que, aunque bueno o malo, representa algo fundamental y orientador en la dirección que la da a su vida el ser humano, o algo que la escuela transmite,“…valores que demandan la política como forma de gobierno, la sociedad como medio de convivencia y la economía como estilo de vida”, transmitidos a la vez por los actores sociales de la educación; “…a saber: la familia, la sociedad, la religión y la “escuela paralela” la televisión...” a los cuales podríamos añadir, las novelas históricas, dado que “no hay neutralidad ideológica en los actos humanos, como tampoco es posible dejar de ser blanco de los intereses de la clase hegemónica o de los atavismos culturales o familiares”, dando lugar a lo que hoy en día se denomina como un acto educativo.

En el caso de la función de las novelas históricas, ésta consistiría en dar los conocimientos, habilidades y actitudes a nuestros alumnos con el objetivo de que enfrenten los problemas de su tiempo, para lo cual es necesario que los maestros determinen cuáles son los valores positivos y los antivalores que se encuentran en las que sugiera u obligue como material de lectura, señalándole a la vez un trabajo de indagación como estrategia de aprendizaje, que le permita un mayor interés, comprender el mundo que le rodea, a fin de que descubra y utilice las herramientas que estén a su alcance para encauzarlos
como filósofos, historiadores, literatos, novelistas, profesionistas, tecnólogos, artistas, etc., en suma, seres humanos triunfadores que sepan distinguir entre la realidad y la ficción, e incluso aprovechando de esta última lo que les sirva de catarsis para soñar, viajar, sentirse realizado en algún personaje, deleitándose en ese magnífico mundo que ofrece la novela, o también replanteando lo que le gustaría hacer por su entorno en base a las realidades y cambios sociales que pretenden forjar los novelistas.

De este modo, a la par que se les enseñe a diferenciar la historia-verdad, de la novela-ficción, se les enseñará a apreciar en forma paralela la primera como una ciencia y la novela como la culminación en la realización de lo que es un arte, leyendo el mundo de dos modos. Al mismo tiempo se percatarán que en ambas hay mucho de común; el acto de creación al indagar la naturaleza como fuente de datos y recipiente de la verdad o verdades y el de recreación al re formular la verdad encontrada rescribiendo sus hallazgos en el mundo de la razón, con parte de los pedazos de la verdad que han encontrado en su propio tiempo o en lo leído.

Así, igualmente emplearemos la novela en su función psicológica de formadora de sentimientos, sensaciones y emociones que ésta siembra continuamente, cualquiera que sea su clasificación, propiciando valores como el respeto, la libertad, bondad, solidaridad, paz, confianza en los ciudadanos, armonía con la naturaleza, la posibilidad de diseñar una mejor sociedad que sea más justa, democrática, equitativa, etc., a la par que en la formación de mexicanos lectores que crean que leer nos puede ayudar a ser más felices y a elevar la calidad de vida de nosotros y no como algún Titular del Ejecutivo que considera que las personas que no saben leer, ni escribir viven más felices.

Para los educadores en particular resultará muy aleccionador transcribir las cuatro posibles concepciones de objetivos de la novela, basados en tres ideologías, la romántica, la de la transmisión cultural y la evolutiva o progresiva de Reimer como discípulo de Kolhberg y que se podrían adecuar en forma hipotética a este artículo como función de la novela:

  1. Desarrollar en los estudiantes valores y aptitudes que contribuyan a lograr un estilo de vida psicológicamente saludable y satisfactorio (romántica);
  2. Enseñar a los estudiantes conductas y actitudes que reflejen los valores tradicionales de su sociedad (transmisión cultural);
  3. Enseñar a los estudiantes ciertas técnicas que les permitan vivir de manera más eficaz y lograda como miembros de su sociedad (transmisión cultural);
  4. Promover el desarrollo de las aptitudes de los estudiantes en áreas de funcionamiento cognitivo, social, moral y emocional (evolutiva).

Creemos que si se llegaran a tomar en consideración el cumplimiento de estos objetivos, la utilidad y funcionalidad de la novela y en particular el de la revolución mexicana, quedaría fuera de todo cuestionamiento el por qué y para qué de la necesidad de educar en la lectura de novelas como parte de la educación formal humanística de nuestra juventud encauzándolo al cambio social positivo como valor fundamental.

 
   
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