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Los Jóvenes Tienen la Palabra

 

La Invención de América

 
Renato Guillén Durán
renato_sotomonte@hotmail.com

 

Desde el primer semestre de la licenciatura en Historia a los estudiantes se nos habla del gran Edmundo O´Gorman. Los profesores mas jóvenes lo elogian y admiran, los de más edad se ufanan de haber tomado alguna de sus cátedras y algunos más afortunados cuentan anécdotas personales del Maestro.

Los que somos mas jóvenes y no contamos con el trato directo del legendario profesor (creo que cómodamente se le puede aplicar el adjetivo) no nos queda más remedio que acercarnos a su palabra escrita, lo cual, dicho sea de paso no implica un sacrificio. Así pues, este ensayo es un recuento de las impresiones que el viejo Maestro dejó marcadas en el aprendiz, así como una reflexión de este ultimo sobre la obra.

La invención de América probablemente el texto con más renombre de toda la obra de O´Gorman, es perfectamente explicable atendiendo a las siguientes tres razones:

Primero que nada, el Autor; la excelente pluma de O´Gorman creó a lo largo de los años una obra que lejos de sentirse lejana e impersonal tiene un estilo único cuya combinación erudición, amenidad y su capacidad de argumentar sólidamente sus teorías atrapa al lector. La Invención de América reúne todas las características mencionadas.

En segundo lugar, este texto tiene como base un tema apasionante, llamado por la Historia Oficial “Encuentro de Dos Mundos”. Pocos temas, si alguno, tienen una trascendencia tan grande para tantas personas. No es gratuito que a lo largo de los siglos se hayan empleado mares de tinta en describirlo, historiarlo e interpretarlo.

La tercera y fundamental razón es que en este texto O´Gorman, usando como herramientas una serie de lecturas profundas y una lógica sólida como roca nos devela poco a poco una tesis francamente revolucionara, a saber, que la aparición de América en la cultura y mente europeas no fue producto de la llegada de Colón a costas americanas en Octubre de 1492, es decir, América no fue descubierta sino que fue inventada es decir, dotada de un ser.

El mal que está en la raíz de todo el proceso histórico de la idea del descubrimiento de América, consiste en que se ha supuesto que ese trozo de materia cósmica que ahora conocemos como el continente americano ha sido eso desde siempre, cuando en realidad no lo ha sido sino a partir del momento en que se le concedió esa significación.

De este modo, el libro se nos presenta como un vuelco de un paradigma arraigado muy hondo en la mente tanto de los americanos como de los europeos; en menos de doscientas páginas O´Gorman nos muestra una visión novedosa con una secuencia lógica tan clara que dejará al lector preguntándose ¿cómo no lo vi yo antes?

O´Gorman a lo largo de todo el libro nos ofrece argumentos a su favor de una manera sistemática y coherente, la estructura del libro es inmejorable, no queda un sólo cabo por atar, no hay un sólo tema que quede corto de explicación, cada punto que pretende probar lo hace apoyándose en elementos sólidos y bien unidos. En pocas palabras, es un libro armónico, completo, no le falta ni le sobra una coma para probar la teoría enunciada al inicio.

Aquí no campea ni un providencialismo religioso ni una teleología idealista, porque no en vano nos ha enseñado la experiencia que tales sabidurías exceden los limites del entendimiento (...) Se trata por consiguiente, de unas descripciones, y hasta eso, harto esquemáticas, como podrían ser las de un biólogo que asomado al microscopio, se conforma con comunicar sus observaciones acerca de la manera en que se reproduce, pongamos por caso, un tejido vivo.

Esa coherencia que domina el libro hace que la lectura sea muy fluida, los argumentos corren frente a los ojos del lector mientras se van uniendo uno con el otro prácticamente sin esfuerzo, es, si se me permite el símil, como conectar los puntos en una línea recta, de modo tal que la conclusión se presenta diáfana ante el lector.

Dicho todo lo anterior acerca de la manera en la que está escrito el libro, lo que es más relevante acerca de este texto, lo que en mi opinión lo convierte en un clásico instantáneo es la solución misma a la que O´Gorman llega tras su brillante análisis.

Al analizar (en la tercera parte) cuál fue el proceso cronológico de la Invención de América, el autor nos muestra una cultura europea desconcertada y asustada, las bases de la certeza de su idea del mundo tiemblan y amenazan con romperse ante la aparición de unas tierras que no fueron conocidas por los antiguos, ni tan siquiera contempladas. Si no se podía explicar esta “nueva” parte del mundo a través de la Biblia, que se considera palabra de Dios, ¿cómo es posible la existencia de esta gente que no desciende de la Pareja Original? ¿Dios mintió? ¿Mintió el Hombre?

Estas dudas crean una verdadera crisis, es decir, tomando la acepción médica de la palabra un “cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente.” Durante esos años la idea europea del mundo se pudo haber derrumbado completamente tras la inconsistencia de sus bases teológicas o, como en efecto pasó, hacer un poco de lado la interpretación antigua e “inventar” la solución a esta incógnita.

Esto para O´Gorman representa “el primer episodio de la liberación del hombre de su antigua cárcel cósmica y de su multisecular servidumbre e impotencia, o si se prefiera, liberación de una arcaica manera de concebirse a si mismo que ya había producido los frutos que estaba destinada a producir”.

Aquí es donde el autor nos permite ver la importancia de su cambio de paradigma, aquí podemos ver la distancia abismal que hay entre los conceptos de “descubrimiento” e “invención”. El concepto de descubrimiento implica que la humanidad estará siempre dotada de un ser a priori, un ser dotado por una divinidad que siempre permanecerá ignota, implica dependencia.

Por otro lado, el concepto de Invención dota a los hombres de la capacidad de crear, de crear su propia interpretación de la realidad, cuando la a priori no lo satisface, es decir, el hombre se vuelve poco a poco su propio dios.

Esta interpretación abre una ventana muy necesaria para los latinoamericanos contemporáneos, que vivimos en una ontología dependiente, ya sea de la América sajona, como la llama O´Gorman, que desde los últimos doscientos años ha impuesto su visión a la América Latina o de la Europa que nos dominó por tanto tiempo de manera física y aún arrastramos cadenas interpretativas como lo señalaba el autor:

Tan legítimo como noble anhelo (el anhelo de la Independencia) no trascendió, sin embargo, la original limitación, porque si es cierto que el criollo ensayó un nuevo Adán americano, sólo logró constituirse en un tipo peculiar de español, pero de español al fin y al cabo.

De este modo, O´Gorman nos deja a los latinoamericanos una tarea importante, así como los europeos hace quinientos años rompieron con su marco ontológico, regido por una divinidad eterna e inmutable, los latino americanos debemos inventar nuestro propio ser, que no esté supeditado a nadie que no sea nosotros mismos.Tarea titánica sin duda, pero que cuenta con un primer paso muy fuerte que es este libro.

Es por esto que pesar de que, como dije arriba, esta es probablemente la obra de mayor renombre en la opera de O´Gorman, me parece que la difusión con la que cuenta no le hace justicia al tamaño e importancia de la misma, si bien el hecho de que esté editado por el Fondo de Cultura Económica desde 1958 lo hace muy asequible, creo que es necesario una difusión aún mayor del texto,me atrevería a decir: masificarlo; hacer que cada estudiante mexicano contemple la idea de que nuestro Continente no fue descubierto por Colón como lo fueron los bacilos por Koch, sino inventado por seres humanos.De este modo las nuevas generaciones estarán mejor preparadas para la tarea gigantesca que nos ha sido encomendada. Inventar América desde América. Inventarnos.

 
   
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